Devocional mesiánico
Miketz
מִקֵּץ
Shabat · 12 de diciembre de 2026
Torá: Génesis 41:1–44:17 · Haftará: 1 Reyes 3:15–4:1 · Brit Hadashah: Romanos 10:1-13
✦ La porción esta semana
Resumen de la porción
Faraón sueña con vacas y espigas que nadie sabe interpretar, hasta que José, sacado de la cárcel, declara que Dios anuncia siete años de hartura seguidos de siete de hambre. Faraón pone a José sobre toda la tierra de Egipto. Cuando el hambre llega a Canaán, los hermanos de José descienden a comprar alimento y se presentan ante él sin reconocerlo, mientras él los prueba, retiene a Simeón y exige ver a Benjamín. La porción cierra con la copa escondida en el saco de Benjamín y Judá ofreciéndose como siervo en su lugar.
El hilo de la parashá
Miketz significa «al cabo», y ese es el ritmo de toda la porción: las cosas ocultas se revelan en el tiempo que Dios ha fijado, no antes. Faraón no entiende su propio sueño; los hermanos no reconocen a su propio hermano; ninguno de ellos sabe que está caminando dentro de un plan que ya fue mostrado años atrás, en otros sueños, en Canaán. José mismo lo dice sin rodeos: «No está en mí; Dios será el que responda paz á Faraón» (Génesis 41:16).
Lo notable es que José, ya exaltado, no se da a conocer de inmediato a sus hermanos. Los interroga, los encarcela tres días, les exige a Benjamín, esconde dinero y una copa en sus costales. No es crueldad: es prueba. «En esto seréis probados» (Génesis 42:15). Judá, el mismo que antes propuso vender a José, ahora se ofrece como fiador de Benjamín: «Yo lo fío; á mí me pedirás cuenta de él» (Génesis 43:9). El hermano que entregó a José por plata ahora entrega su propia vida como garantía. Ese giro en Judá es el corazón silencioso de la parashá.
La haftará
Salomón, recién ungido, no pide riquezas sino discernimiento para juzgar entre lo oculto y lo verdadero, y Dios le concede resolver un caso donde dos mujeres reclaman lo mismo y solo una dice la verdad. El texto lo resume: «vieron que había en él sabiduría de Dios para juzgar» (1 Reyes 3:28). José hace exactamente esto con sus hermanos: no tiene espada ni cuchillo, pero tiene la misma sabiduría dada para descubrir lo que está escondido en el corazón de los hombres —su arrepentimiento genuino o su indiferencia—. Ambos relatos muestran a un gobernante puesto por Dios que usa el discernimiento no para castigar sino para sacar a la luz la verdad y, con ella, la vida.
El Mesías en la porción
Pablo describe a Israel con celo de Dios pero sin reconocer lo que tiene delante: «ignorando la justicia de Dios... no se han sujetado á la justicia de Dios» (Romanos 10:3). Es la imagen exacta de los diez hermanos postrados ante José, «rostro por tierra» (Génesis 42:6), sin saber que el señor de la tierra que los alimenta es su propia sangre. José no se identifica de inmediato: los deja hablar, los prueba, espera. El reconocimiento llega, pero al cabo, no antes.
José, gobernando sobre Egipto, abre sus graneros a «toda la tierra» (Génesis 41:57), no solo a su familia. Así también Pablo cierra: «no hay diferencia de Judío y de Griego... todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» (Romanos 10:12-13). El pan que sostiene a las naciones viene de manos del hermano no reconocido —figura viva de Aquel a quien su propio pueblo no reconoció al principio, pero que sostiene con vida a todo el que se acerca a él, judío o gentil.
Para la semana
Practica esta semana el discernimiento paciente antes que el juicio apresurado: pregunta, escucha, espera el tiempo de Dios antes de exigir reconocimiento inmediato de nadie, ni de que te lo den a ti. Y donde haya algo por confesar —como Judá con Benjamín— ofrécete, no te escondas.
Reflexión devocional mesiánica generada con IA sobre los textos de la porción, revisable contra las lecturas citadas.
✦ Torácada número de versículo abre su interlineal hebreo
Aliá 1 · Génesis 41:1-14
41:1 Y ACONTECIÓ que pasados dos años tuvo Faraón un sueño: Parecíale que estaba junto al río; 41:2 Y que del río subían siete vacas, hermosas á la vista, y muy gordas, y pacían en el prado: 41:3 Y que otras siete vacas subían tras ellas del río, de fea vista, y enjutas de carne, y se pararon cerca de las vacas hermosas á la orilla del río: 41:4 Y que las vacas de fea vista y enjutas de carne devoraban á las siete vacas hermosas y muy gordas. Y despertó Faraón. 41:5 Durmióse de nuevo, y soñó la segunda vez: Que siete espigas llenas y hermosas subían de una sola caña: 41:6 Y que otras siete espigas menudas y abatidas del Solano, salían después de ellas: 41:7 Y las siete espigas menudas devoraban á las siete espigas gruesas y llenas. Y despertó Faraón, y he aquí que era sueño. 41:8 Y acaeció que á la mañana estaba agitado su espíritu; y envió é hizo llamar á todos los magos de Egipto, y á todos sus sabios: y contóles Faraón sus sueños, mas no había quien á Faraón los declarase. 41:9 Entonces el principal de los coperos habló á Faraón, diciendo: Acuérdome hoy de mis faltas: 41:10 Faraón se enojó contra sus siervos, y á mí me echó á la prisión de la casa del capitán de los de la guardia, á mí y al principal de los panaderos: 41:11 Y yo y él vimos un sueño una misma noche: cada uno soñó conforme á la declaración de su sueño. 41:12 Y estaba allí con nosotros un mozo Hebreo, sirviente del capitán de los de la guardia; y se lo contamos, y él nos declaró nuestros sueños, y declaró á cada uno conforme á su sueño. 41:13 Y aconteció que como él nos declaró, así fué: á mí me hizo volver á mi puesto, é hizo colgar al otro. 41:14 Entonces Faraón envió y llamó á José; é hiciéronle salir corriendo de la cárcel, y le cortaron el pelo, y mudaron sus vestidos, y vino á Faraón.
Aliá 2 · Génesis 41:15-38
41:15 Y dijo Faraón á José: Yo he tenido un sueño, y no hay quien lo declare; mas he oído decir de ti, que oyes sueños para declararlos. 41:16 Y respondió José á Faraón, diciendo: No está en mí; Dios será el que responda paz á Faraón. 41:17 Entonces Faraón dijo á José: En mi sueño parecíame que estaba á la orilla del río: 41:18 Y que del río subían siete vacas de gruesas carnes y hermosa apariencia, que pacían en el prado: 41:19 Y que otras siete vacas subían después de ellas, flacas y de muy fea traza; tan extenuadas, que no he visto otras semejantes en toda la tierra de Egipto en fealdad: 41:20 Y las vacas flacas y feas devoraban á las siete primeras vacas gruesas: 41:21 Y entraban en sus entrañas, mas no se conocía que hubiesen entrado en ellas, porque su parecer era aún malo, como de primero. Y yo desperté. 41:22 Vi también soñando, que siete espigas subían en una misma caña llenas y hermosas; 41:23 Y que otras siete espigas menudas, marchitas, abatidas del Solano, subían después de ellas: 41:24 Y las espigas menudas devoraban á las siete espigas hermosas: y helo dicho á los magos, mas no hay quien me lo declare. 41:25 Entonces respondió José á Faraón: El sueño de Faraón es uno mismo: Dios ha mostrado á Faraón lo que va á hacer. 41:26 Las siete vacas hermosas siete años son; y las espigas hermosas son siete años: el sueño es uno mismo. 41:27 También las siete vacas flacas y feas que subían tras ellas, son siete años; y las siete espigas menudas y marchitas del Solano, siete años serán de hambre. 41:28 Esto es lo que respondo á Faraón. Lo que Dios va á hacer, halo mostrado á Faraón. 41:29 He aquí vienen siete años de grande hartura en toda la tierra de Egipto: 41:30 Y levantarse han tras ellos siete años de hambre; y toda la hartura será olvidada en la tierra de Egipto; y el hambre consumirá la tierra; 41:31 Y aquella abundancia no se echará de ver á causa del hambre siguiente, la cual será gravísima. 41:32 Y el suceder el sueño á Faraón dos veces, significa que la cosa es firme de parte de Dios, y que Dios se apresura á hacerla. 41:33 Por tanto, provéase ahora Faraón de un varón prudente y sabio, y póngalo sobre la tierra de Egipto. 41:34 Haga esto Faraón, y ponga gobernadores sobre el país, y quinte la tierra de Egipto en los siete años de la hartura; 41:35 Y junten toda la provisión de estos buenos años que vienen, y alleguen el trigo bajo la mano de Faraón para mantenimiento de las ciudades; y guárdenlo. 41:36 Y esté aquella provisión en depósito para el país, para los siete años del hambre que serán en la tierra de Egipto; y el país no perecerá de hambre. 41:37 Y el negocio pareció bien á Faraón, y á sus siervos. 41:38 Y dijo Faraón á sus siervos: ¿ Hemos de hallar otro hombre como éste, en quien haya espíritu de Dios?
Aliá 3 · Génesis 41:39-52
41:39 Y dijo Faraón á José: Pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú: 41:40 Tú serás sobre mi casa, y por tu dicho se gobernará todo mi pueblo: solamente en el trono seré yo mayor que tú. 41:41 Dijo más Faraón á José: He aquí yo te he puesto sobre toda la tierra de Egipto. 41:42 Entonces Faraón quitó su anillo de su mano, y púsolo en la mano de José, é hízole vestir de ropas de lino finísimo, y puso un collar de oro en su cuello; 41:43 E hízolo subir en su segundo carro, y pregonaron delante de él: Doblad la rodilla: y púsole sobre toda la tierra de Egipto. 41:44 Y dijo Faraón á José: Yo Faraón; y sin ti ninguno alzará su mano ni su pie en toda la tierra de Egipto. 41:45 Y llamó Faraón el nombre de José, Zaphnath-paaneah; y dióle por mujer á Asenath, hija de Potipherah, sacerdote de On. Y salió José por toda la tierra de Egipto. 41:46 Y era José de edad de treinta años cuando fué presentado delante de Faraón, rey de Egipto: y salió José de delante de Faraón, y transitó por toda la tierra de Egipto. 41:47 E hizo la tierra en aquellos siete años de hartura á montones. 41:48 Y él juntó todo el mantenimiento de los siete años que fueron en la tierra de Egipto, y guardó mantenimiento en las ciudades, poniendo en cada ciudad el mantenimiento del campo de sus alrededores. 41:49 Y acopió José trigo como arena de la mar, mucho en extremo, hasta no poderse contar, porque no tenía número. 41:50 Y nacieron á José dos hijos antes que viniese el primer año del hambre, los cuales le parió Asenath, hija de Potipherah, sacerdote de On. 41:51 Y llamó José el nombre del primogénito Manasés; porque Dios ( dijo) me hizo olvidar todo mi trabajo, y toda la casa de mi padre. 41:52 Y el nombre del segundo llamólo Ephraim; porque Dios ( dijo) me hizo fértil en la tierra de mi aflicción.
Aliá 4 · Génesis 41:53–42:18
41:53 Y cumpliéronse los siete años de la hartura, que hubo en la tierra de Egipto. 41:54 Y comenzaron á venir los siete años del hambre, como José había dicho: y hubo hambre en todos los países, mas en toda la tierra de Egipto había pan. 41:55 Y cuando se sintió el hambre en toda la tierra de Egipto, el pueblo clamó á Faraón por pan. Y dijo Faraón á todos los Egipcios: Id á José, y haced lo que él os dijere. 41:56 Y el hambre estaba por toda la extensión del país. Entonces abrió José todo granero donde había, y vendía á los Egipcios; porque había crecido el hambre en la tierra de Egipto. 41:57 Y toda la tierra venía á Egipto para comprar de José, porque por toda la tierra había crecido el hambre. 42:1 Y VIENDO Jacob que en Egipto había alimentos, dijo á sus hijos: ¿ Por qué os estáis mirando? 42:2 Y dijo: He aquí, yo he oído que hay víveres en Egipto; descended allá, y comprad de allí para nosotros, para que podamos vivir, y no nos muramos. 42:3 Y descendieron los diez hermanos de José á comprar trigo á Egipto. 42:4 Mas Jacob no envió á Benjamín hermano de José con sus hermanos; porque dijo: No sea acaso que le acontezca algún desastre. 42:5 Y vinieron los hijos de Israel á comprar entre los que venían: porque había hambre en la tierra de Canaán. 42:6 Y José era el señor de la tierra, que vendía á todo el pueblo de la tierra: y llegaron los hermanos de José, é inclináronse á él rostro por tierra. 42:7 Y José como vió á sus hermanos, conociólos; mas hizo que no los conocía, y hablóles ásperamente, y les dijo: ¿ De dónde habéis venido? Ellos respondieron: De la tierra de Canaán á comprar alimentos. 42:8 José, pues, conoció á sus hermanos; pero ellos no le conocieron. 42:9 Entonces se acordó José de los sueños que había tenido de ellos, y díjoles: Espías sois; por ver lo descubierto del país habéis venido. 42:10 Y ellos le respondieron: No, señor mío: mas tus siervos han venido á comprar alimentos. 42:11 Todos nosotros somos hijos de un varón: somos hombres de verdad: tus siervos nunca fueron espías. 42:12 Y él les dijo: No; á ver lo descubierto del país habéis venido. 42:13 Y ellos respondieron: Tus siervos somos doce hermanos, hijos de un varón en la tierra de Canaán; y he aquí el menor está hoy con nuestro padre, y otro no parece. 42:14 Y José les dijo: Eso es lo que os he dicho, afirmando que sois espías: 42:15 En esto seréis probados: Vive Faraón que no saldréis de aquí, sino cuando vuestro hermano menor aquí viniere. 42:16 Enviad uno de vosotros, y traiga á vuestro hermano; y vosotros quedad presos, y vuestras palabras serán probadas, si hay verdad con vosotros: y si no, vive Faraón, que sois espías. 42:17 Y juntólos en la cárcel por tres días. 42:18 Y al tercer día díjoles José: Haced esto, y vivid: Yo temo á Dios:
Aliá 5 · Génesis 42:19–43:15
42:19 Si sois hombres de verdad, quede preso en la casa de vuestra cárcel uno de vuestros hermanos; y vosotros id, llevad el alimento para el hambre de vuestra casa: 42:20 Pero habéis de traerme á vuestro hermano menor, y serán verificadas vuestras palabras, y no moriréis. Y ellos lo hicieron así. 42:21 Y decían el uno al otro: Verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano, que vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no le oímos: por eso ha venido sobre nosotros esta angustia. 42:22 Entonces Rubén les respondió, diciendo: ¿ No os hablé yo y dije: No pequéis contra el mozo; y no escuchasteis? He aquí también su sangre es requerida. 42:23 Y ellos no sabían que los entendía José, porque había intérprete entre ellos. 42:24 Y apartóse él de ellos, y lloró: después volvió á ellos, y les habló, y tomó de entre ellos á Simeón, y aprisionóle á vista de ellos. 42:25 Y mandó José que llenaran sus sacos de trigo, y devolviesen el dinero de cada uno de ellos, poniéndolo en su saco, y les diesen comida para el camino: é hízose así con ellos. 42:26 Y ellos pusieron su trigo sobre sus asnos, y fuéronse de allí. 42:27 Y abriendo uno de ellos su saco para dar de comer á su asno en el mesón, vió su dinero que estaba en la boca de su costal. 42:28 Y dijo á sus hermanos: Mi dinero se me ha devuelto, y aun helo aquí en mi saco. Sobresaltóseles entonces el corazón, y espantados dijeron el uno al otro: ¿ Qué es esto que nos ha hecho Dios? 42:29 Y venidos á Jacob su padre en tierra de Canaán, contáronle todo lo que les había acaecido, diciendo: 42:30 Aquel varón, señor de la tierra, nos habló ásperamente, y nos trató como á espías de la tierra: 42:31 Y nosotros le dijimos: Somos hombres de verdad, nunca fuimos espías: 42:32 Somos doce hermanos, hijos de nuestro padre; uno no parece, y el menor está hoy con nuestro padre en la tierra de Canaán. 42:33 Y aquel varón, señor de la tierra, nos dijo: En esto conoceré que sois hombres de verdad; dejad conmigo uno de vuestros hermanos, y tomad para el hambre de vuestras casas, y andad, 42:34 Y traedme á vuestro hermano el menor, para que yo sepa que no sois espías, sino hombres de verdad: así os daré á vuestro hermano, y negociaréis en la tierra. 42:35 Y aconteció que vaciando ellos sus sacos, he aquí que en el saco de cada uno estaba el atado de su dinero: y viendo ellos y su padre los atados de su dinero, tuvieron temor. 42:36 Entonces su padre Jacob les dijo: Habéisme privado de mis hijos; José no parece, ni Simeón tampoco, y á Benjamín le llevaréis: contra mí son todas estas cosas. 42:37 Y Rubén habló á su padre, diciendo: Harás morir á mis dos hijos, si no te lo volviere; entrégalo en mi mano, que yo lo volveré á ti. 42:38 Y él dijo: No descenderá mi hijo con vosotros; que su hermano es muerto, y él solo ha quedado: y si le aconteciere algún desastre en el camino por donde vais, haréis descender mis canas con dolor á la sepultura. 43:1 Y EL hambre era grande en la tierra. 43:2 Y aconteció que como acabaron de comer el trigo que trajeron de Egipto, díjoles su padre: Volved, y comprad para nosotros un poco de alimento. 43:3 Y respondió Judá, diciendo: Aquel varón nos protestó con ánimo resuelto, diciendo: No veréis mi rostro sin vuestro hermano con vosotros. 43:4 Si enviares á nuestro hermano con nosotros, descenderemos y te compraremos alimento: 43:5 Pero si no le enviares, no descenderemos: porque aquel varón nos dijo: No veréis mi rostro sin vuestro hermano con vosotros. 43:6 Y dijo Israel: ¿ Por qué me hicisteis tanto mal, declarando al varón que teníais más hermano? 43:7 Y ellos respondieron: Aquel varón nos preguntó expresamente por nosotros, y por nuestra parentela, diciendo: ¿ Vive aún vuestro padre? ¿ tenéis otro hermano? y declarámosle conforme á estas palabras. ¿ Podíamos nosotros saber que había de decir: Haced venir á vuestro hermano? 43:8 Entonces Judá dijo á Israel su padre: Envía al mozo conmigo, y nos levantaremos é iremos, á fin que vivamos y no muramos nosotros, y tú, y nuestros niños. 43:9 Yo lo fío; á mí me pedirás cuenta de él: si yo no te lo volviere y lo pusiere delante de ti, seré para ti el culpante todos los días: 43:10 Que si no nos hubiéramos detenido, cierto ahora hubiéramos ya vuelto dos veces. 43:11 Entonces Israel su padre les respondió: Pues que así es, hacedlo; tomad de lo mejor de la tierra en vuestros vasos, y llevad á aquel varón un presente, un poco de bálsamo, y un poco de miel, aromas y mirra, nueces y almendras. 43:12 Y tomad en vuestras manos doblado dinero, y llevad en vuestra mano el dinero vuelto en las bocas de vuestros costales; quizá fué yerro. 43:13 Tomad también á vuestro hermano, y levantaos, y volved á aquel varón. 43:14 Y el Dios Omnipotente os dé misericordias delante de aquel varón, y os suelte al otro vuestro hermano, y á este Benjamín. Y si he de ser privado de mis hijos, séalo. 43:15 Entonces tomaron aquellos varones el presente, y tomaron en su mano doblado dinero, y á Benjamín; y se levantaron, y descendieron á Egipto, y presentáronse delante de José.
Aliá 6 · Génesis 43:16-29
43:16 Y vió José á Benjamín con ellos, y dijo al mayordomo de su casa: Mete en casa á esos hombres, y degüella víctima, y aderéza la; porque estos hombres comerán conmigo al medio día. 43:17 E hizo el hombre como José dijo; y metió aquel hombre á los hombres en casa de José. 43:18 Y aquellos hombres tuvieron temor, cuando fueron metidos en casa de José, y decían: Por el dinero que fué vuelto en nuestros costales la primera vez nos han metido aquí, para revolver contra nosotros, y dar sobre nosotros, y tomarnos por siervos á nosotros, y á nuestros asnos. 43:19 Y llegáronse al mayordomo de la casa de José, y le hablaron á la entrada de la casa. 43:20 Y dijeron: Ay, señor mío, nosotros en realidad de verdad descendimos al principio á comprar alimentos: 43:21 Y aconteció que como vinimos al mesón y abrimos nuestros costales, he aquí el dinero de cada uno estaba en la boca de su costal, nuestro dinero en su justo peso; y hémoslo vuelto en nuestras manos. 43:22 Hemos también traído en nuestras manos otro dinero para comprar alimentos: nosotros no sabemos quién haya puesto nuestro dinero en nuestros costales. 43:23 Y él respondió: Paz á vosotros, no temáis; vuestro Dios y el Dios de vuestro padre os dió el tesoro en vuestros costales: vuestro dinero vino á mí. Y sacó á Simeón á ellos. 43:24 Y metió aquel varón á aquellos hombres en casa de José: y dióles agua, y lavaron sus pies: y dió de comer á sus asnos. 43:25 Y ellos prepararon el presente entretanto que venía José al medio día, porque habían oído que allí habían de comer pan. 43:26 Y vino José á casa, y ellos le trajeron el presente que tenían en su mano dentro de casa, é inclináronse á él hasta tierra. 43:27 Entonces les preguntó él cómo estaban, y dijo: ¿ Vuestro padre, el anciano que dijisteis, lo pasa bien? ¿ vive todavía? 43:28 Y ellos respondieron: Bien va á tu siervo nuestro padre; aun vive. Y se inclinaron, é hicieron reverencia. 43:29 Y alzando él sus ojos vió á Benjamín su hermano, hijo de su madre, y dijo: ¿ Es éste vuestro hermano menor, de quien me hablasteis? Y dijo: Dios tenga misericordia de ti, hijo mío.
Aliá 7 · Génesis 43:30–44:17
43:30 Entonces José se apresuró, porque se conmovieron sus entrañas á causa de su hermano, y procuró donde llorar: y entróse en su cámara, y lloró allí. 43:31 Y lavó su rostro, y salió fuera, y reprimióse, y dijo: Poned pan. 43:32 Y pusieron para él aparte, y separadamente para ellos, y aparte para los Egipcios que con él comían: porque los Egipcios no pueden comer pan con los Hebreos, lo cual es abominación á los Egipcios. 43:33 Y sentáronse delante de él, el mayor conforme á su mayoría, y el menor conforme á su menoría; y estaban aquellos hombres atónitos mirándose el uno al otro. 43:34 Y él tomó viandas de delante de sí para ellos; mas la porción de Benjamín era cinco veces como cualquiera de las de ellos. Y bebieron, y alegráronse con él. 44:1 Y MANDÓ José al mayordomo de su casa, diciendo: Hinche los costales de aquestos varones de alimentos, cuanto pudieren llevar, y pon el dinero de cada uno en la boca de su costal: 44:2 Y pondrás mi copa, la copa de plata, en la boca del costal del menor, con el dinero de su trigo. Y él hizo como dijo José. 44:3 Venida la mañana, los hombres fueron despedidos con sus asnos. 44:4 Habiendo ellos salido de la ciudad, de la que aun no se habían alejado, dijo José á su mayordomo: Levántate, y sigue á esos hombres; y cuando los alcanzares, diles: ¿ Por qué habéis vuelto mal por bien? 44:5 ¿ No es ésta en la que bebe mi señor, y por la que suele adivinar? habéis hecho mal en lo que hicisteis. 44:6 Y como él los alcanzó, díjoles estas palabras. 44:7 Y ellos le respondieron: ¿ Por qué dice mi señor tales cosas? Nunca tal hagan tus siervos. 44:8 He aquí, el dinero que hallamos en la boca de nuestros costales, te lo volvimos á traer desde la tierra de Canaán; ¿cómo, pues, habíamos de hurtar de casa de tu señor plata ni oro? 44:9 Aquel de tus siervos en quien fuere hallada la copa, que muera, y aun nosotros seremos siervos de mi señor. 44:10 Y él dijo: También ahora sea conforme á vuestras palabras; aquél en quien se hallare, será mi siervo, y vosotros seréis sin culpa. 44:11 Ellos entonces se dieron prisa, y derribando cada uno su costal en tierra, abrió cada cual el costal suyo. 44:12 Y buscó; desde el mayor comenzó, y acabó en el menor; y la copa fué hallada en el costal de Benjamín. 44:13 Entonces ellos rasgaron sus vestidos, y cargó cada uno su asno, y volvieron á la ciudad. 44:14 Y llegó Judá con sus hermanos á casa de José, que aun estaba allí, y postráronse delante de él en tierra. 44:15 Y díjoles José: ¿ Qué obra es esta que habéis hecho? ¿ no sabéis que un hombre como yo sabe adivinar? 44:16 Entonces dijo Judá: ¿ Qué diremos á mi señor? ¿ qué hablaremos? ¿ ó con qué nos justificaremos? Dios ha hallado la maldad de tus siervos: he aquí, nosotros somos siervos de mi señor, nosotros, y también aquél en cuyo poder fué hallada la copa. 44:17 Y él respondió: Nunca yo tal haga: el varón en cuyo poder fué hallada la copa, él será mi siervo; vosotros id en paz á vuestro padre.
✦ Haftará (Profetas)
3:15 Y como Salomón despertó, vió que era sueño: y vino á Jerusalem, y presentóse delante del arca del pacto de Jehová, y sacrificó holocaustos, é hizo pacíficos; hizo también banquete á todos sus siervos. 3:16 En aquella sazón vinieron dos mujeres rameras al rey, y presentáronse delante de él. 3:17 Y dijo la una mujer: ¡ Ah, señor mío! yo y esta mujer morábamos en una misma casa, y yo parí estando con ella en la casa. 3:18 Y aconteció al tercer día después que yo parí, que ésta parió también, y morábamos nosotras juntas; ninguno de fuera estaba en casa, sino nosotras dos en la casa. 3:19 Y una noche el hijo de esta mujer murió, porque ella se acostó sobre él. 3:20 Y levantóse á media noche, y tomó á mi hijo de junto á mí, estando yo tu sierva durmiendo, y púsolo á su lado, y púsome á mi lado su hijo muerto. 3:21 Y como yo me levanté por la mañana para dar el pecho á mi hijo, he aquí que estaba muerto: mas observéle por la mañana, y vi que no era mi hijo, que yo había parido. 3:22 Entonces la otra mujer dijo: No; mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto. Y la otra volvió á decir: No; tu hijo es el muerto, y mi hijo es el que vive. Así hablaban delante del rey. 3:23 El rey entonces dijo: Esta dice: Mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto: y la otra dice, No, mas el tuyo es el muerto, y mi hijo es el que vive. 3:24 Y dijo el rey: Traedme un cuchillo. Y trajeron al rey un cuchillo. 3:25 En seguida el rey dijo: Partid por medio el niño vivo, y dad la mitad á la una, y la otra mitad á la otra. 3:26 Entonces la mujer cuyo era el hijo vivo, habló al rey ( porque sus entrañas se le conmovieron por su hijo), y dijo: ¡ Ah, señor mío! dad á ésta el niño vivo, y no lo matéis. Mas la otra dijo: Ni á mí ni á ti; partidlo. 3:27 Entonces el rey respondió, y dijo: Dad á aquélla el hijo vivo, y no lo matéis: ella es su madre. 3:28 Y todo Israel oyó aquel juicio que había dado el rey: y temieron al rey, porque vieron que había en él sabiduría de Dios para juzgar. 4:1 FUÉ pues el rey Salomón rey sobre todo Israel.
✦ Brit Hadashah (Pacto Renovado)
10:1 HERMANOS, ciertamente la voluntad de mi corazón y mi oración á Dios sobre Israel, es para salud. 10:2 Porque yo les doy testimonio que tienen celo de Dios, mas no conforme á ciencia. 10:3 Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado á la justicia de Dios. 10:4 Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia á todo aquel que cree. 10:5 Porque Moisés describe la justicia que es por la ley: Que el hombre que hiciere estas cosas, vivirá por ellas. 10:6 Mas la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿ Quién subirá al cielo? ( esto es, para traer abajo á Cristo:) 10:7 O, ¿ quién descenderá al abismo? ( esto es, para volver á traer á Cristo de los muertos.) 10:8 Mas ¿ qué dice? Cercana está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe, la cual predicamos: 10:9 Que si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 10:10 Porque con el corazón se cree para justicia; mas con la boca se hace confesión para salud. 10:11 Porque la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado. 10:12 Porque no hay diferencia de Judío y de Griego: porque el mismo que es Señor de todos, rico es para con todos los que le invocan: 10:13 Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.