Devocional mesiánico

Vayerá

וַיֵּרָא

Shabat · 31 de octubre de 2026

Torá: Génesis 18:1–22:24 · Haftará: 2 Reyes 4:1-37 · Brit Hadashah: Lucas 1:26-38; Lucas 24:36-53; 2 Pedro 2:4-11

La porción esta semana

Resumen de la porción

Tres varones visitan a Abraham en Mamre y le confirman que Sara, anciana y estéril, tendrá un hijo. Abraham intercede ante Jehová por Sodoma, pidiendo que perdone la ciudad si se hallan justos en ella. Los ángeles rescatan a Lot antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra, aunque su mujer se vuelve estatua de sal. La porción cierra con el nacimiento de Isaac y, después, con la prueba suprema de Abraham en el monte Moriah, donde Jehová provee un carnero en lugar de su hijo.

El hilo de la parashá

Vayerá está tejida por una sola pregunta que Jehová mismo formula en Génesis 18:14: «¿Hay para Dios alguna cosa difícil?» Esa pregunta gobierna cada aliyá. Gobierna la risa incrédula de Sara ante la promesa de un hijo en su vejez (Génesis 18:12). Gobierna la audacia de Abraham al negociar por Sodoma, confiando en que «el juez de toda la tierra» no puede actuar sino con justicia (Génesis 18:25). Y gobierna, sobre todo, el monte Moriah, donde Abraham sube con la leña sobre los hombros de su hijo único y responde a la pregunta de Isaac con una fe que no explica, solo confía: «Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío» (Génesis 22:8). El nombre que Abraham le da a ese lugar —«Jehová proveerá» (Génesis 22:14)— es la respuesta final a la pregunta inicial de la parashá. Lo imposible, en manos de Dios, se vuelve provisión.

La haftará

La historia de la sunamita en 2 Reyes 4 es un eco deliberado de la de Sara. Eliseo le anuncia un hijo con las mismas palabras exactas que los varones dieron a Abraham: «según el tiempo de la vida» (2 Reyes 4:16-17, compárese con Génesis 18:10). Y como en la Torá, la promesa no termina en el nacimiento: el hijo muere, y la madre corre a buscar al varón de Dios sin soltar su fe, «vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré» (2 Reyes 4:30). El niño es devuelto a la vida. La haftará no solo repite el patrón del hijo imposible; lo empuja un paso más allá, hacia la resurrección, anticipando lo que la Akedá solo insinúa cuando el cuchillo se detiene sobre Isaac.

El Mesías en la porción

Cuando el ángel Gabriel anuncia a María que concebirá siendo virgen, ella pregunta cómo será posible, y la respuesta es casi palabra por palabra la de Génesis 18: «ninguna cosa es imposible para Dios» (Lucas 1:37). María, como Sara, recibe una promesa que desafía toda posibilidad natural, y como Sara, responde con sumisión: «hágase á mí conforme á tu palabra» (Lucas 1:38).

Pero la conexión más honda está en el monte. Isaac carga la leña de su propio sacrificio y camina junto a su padre hacia el altar sin resistencia; el carnero aparece «trabado en un zarzal» justo cuando la mano de Abraham ya está extendida (Génesis 22:10-13). El Mesías resucitado, en cambio, no es sustituido: él mismo es la provisión final, y lo demuestra mostrando manos y pies atravesados, comiendo delante de sus discípulos como Abraham comió con los tres varones bajo el árbol (Lucas 24:39-43). Y Pedro, mirando hacia atrás a esta misma parashá, recuerda que Dios «libró al justo Lot» de Sodoma (2 Pedro 2:7) —la misma mano que sabe «librar de tentación á los píos» (2 Pedro 2:9) es la que sostiene tanto la Akedá como la tumba vacía.

Para la semana

Practica esta semana la hospitalidad concreta de Abraham: recibe a alguien en tu mesa sin saber de antemano qué traerá esa visita. Y cuando ores por algo que parezca imposible, hazlo con la insistencia de Abraham ante Sodoma, no con resignación sino con argumento y espera.

Reflexión devocional mesiánica generada con IA sobre los textos de la porción, revisable contra las lecturas citadas.

Torácada número de versículo abre su interlineal hebreo

Aliá 1 · Génesis 18:1-14

18:1 Y APARECIÓLE Jehová en el valle de Mamre, estando él sentado á la puerta de su tienda en el calor del día. 18:2 Y alzó sus ojos y miró, y he aquí tres varones que estaban junto á él: y cuando los vió, salió corriendo de la puerta de su tienda á recibirlos, é inclinóse hacia la tierra, 18:3 Y dijo: Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, ruégote que no pases de tu siervo. 18:4 Que se traiga ahora un poco de agua, y lavad vuestros pies; y recostaos debajo de un árbol, 18:5 Y traeré un bocado de pan, y sustentad vuestro corazón; después pasaréis: porque por eso habéis pasado cerca de vuestro siervo. Y ellos dijeron: Haz así como has dicho. 18:6 Entonces Abraham fué de priesa á la tienda á Sara, y le dijo: Toma presto tres medidas de flor de harina, amasa y haz panes cocidos debajo del rescoldo. 18:7 Y corrió Abraham á las vacas, y tomó un becerro tierno y bueno, y diólo al mozo, y dióse éste priesa á aderezarlo. 18:8 Tomó también manteca y leche, y el becerro que había aderezado, y púsolo delante de ellos; y él estaba junto á ellos debajo del árbol; y comieron. 18:9 Y le dijeron: ¿ Dónde está Sara tu mujer? Y él respondió: Aquí en la tienda. 18:10 Entonces dijo: De cierto volveré á ti según el tiempo de la vida, y he aquí, tendrá un hijo Sara tu mujer. Y Sara escuchaba á la puerta de la tienda, que estaba detrás de él. 18:11 Y Abraham y Sara eran viejos, entrados en días: á Sara había cesado ya la costumbre de las mujeres. 18:12 Rióse, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿ Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo? 18:13 Entonces Jehová dijo á Abraham: ¿ Por qué se ha reído Sara diciendo: Será cierto que he de parir siendo ya vieja? 18:14 ¿ Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré á ti, según el tiempo de la vida, y Sara tendrá un hijo.

Aliá 2 · Génesis 18:15-33

18:15 Entonces Sara negó diciendo: No me reí; porque tuvo miedo. Y él dijo: No es así, sino que te has reído. 18:16 Y los varones se levantaron de allí, y miraron hacia Sodoma: y Abraham iba con ellos acompañándolos. 18:17 Y Jehová dijo: ¿ Encubriré yo á Abraham lo que voy á hacer, 18:18 Habiendo de ser Abraham en una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las gentes de la tierra? 18:19 Porque yo lo he conocido, sé que mandará á sus hijos y á su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él. 18:20 Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor de Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo, 18:21 Descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, saberlo he. 18:22 Y apartáronse de allí los varones, y fueron hacia Sodoma: mas Abraham estaba aún delante de Jehová. 18:23 Y acercóse Abraham y dijo: ¿ Destruirás también al justo con el impío? 18:24 Quizá hay cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿ destruirás también y no perdonarás al lugar por cincuenta justos que estén dentro de él? 18:25 Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El juez de toda la tierra, ¿ no ha de hacer lo que es justo? 18:26 Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré á todo este lugar por amor de ellos. 18:27 Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado á hablar á mi Señor, aunque soy polvo y ceniza: 18:28 Quizá faltarán de cincuenta justos cinco: ¿ destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco. 18:29 Y volvió á hablarle, y dijo: Quizá se hallarán allí cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor de los cuarenta. 18:30 Y dijo: No se enoje ahora mi Señor, si hablare: quizá se hallarán allí treinta. Y respondió: No lo haré si hallare allí treinta. 18:31 Y dijo: He aquí ahora que he emprendido el hablar á mi Señor: quizá se hallarán allí veinte. No la destruiré, respondió, por amor de los veinte. 18:32 Y volvió á decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor de los diez. 18:33 Y fuése Jehová, luego que acabó de hablar á Abraham: y Abraham se volvió á su lugar.

Aliá 3 · Génesis 19:1-20

19:1 LLEGARON, pues, los dos ángeles á Sodoma á la caída de la tarde: y Lot estaba sentado á la puerta de Sodoma. Y viéndolos Lot, levantóse á recibirlos, é inclinóse hacia el suelo; 19:2 Y dijo: Ahora, pues, mis señores, os ruego que vengáis á casa de vuestro siervo y os hospedéis, y lavaréis vuestros pies: y por la mañana os levantaréis, y seguiréis vuestro camino. Y ellos respondieron: No, que en la plaza nos quedaremos esta noche. 19:3 Mas él porfió con ellos mucho, y se vinieron con él, y entraron en su casa; é hízoles banquete, y coció panes sin levadura, y comieron. 19:4 Y antes que se acostasen, cercaron la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo; 19:5 Y llamaron á Lot, y le dijeron: ¿ Dónde están los varones que vinieron á ti esta noche? sácanoslos, para que los conozcamos. 19:6 Entonces Lot salió á ellos á la puerta, y cerró las puertas tras sí, 19:7 Y dijo: Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad. 19:8 He aquí ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré afuera, y haced de ellas como bien os pareciere: solamente á estos varones no hagáis nada, pues que vinieron á la sombra de mi tejado. 19:9 Y ellos respondieron: Quita allá: y añadieron: Vino éste aquí para habitar como un extraño, ¿ y habrá de erigirse en juez? Ahora te haremos más mal que á ellos. Y hacían gran violencia al varón, á Lot, y se acercaron para romper las puertas. 19:10 Entonces los varones alargaron la mano, y metieron á Lot en casa con ellos, y cerraron las puertas. 19:11 Y á los hombres que estaban á la puerta de la casa desde el menor hasta el mayor, hirieron con ceguera; mas ellos se fatigaban por hallar la puerta. 19:12 Y dijeron los varones á Lot: ¿ Tienes aquí alguno más? Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sáca lo de este lugar: 19:13 Porque vamos á destruir este lugar, por cuanto el clamor de ellos ha subido de punto delante de Jehová; por tanto Jehová nos ha enviado para destruirlo. 19:14 Entonces salió Lot, y habló á sus yernos, los que habían de tomar sus hijas, y les dijo: Levantaos, salid de este lugar; porque Jehová va á destruir esta ciudad. Mas pareció á sus yernos como que se burlaba. 19:15 Y al rayar el alba, los ángeles daban prisa á Lot, diciendo: Levántate, toma tu mujer, y tus dos hijas que se hallan aquí, porque no perezcas en el castigo de la ciudad. 19:16 Y deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer, y de las manos de sus dos hijas, según la misericordia de Jehová para con él; y le sacaron, y le pusieron fuera de la ciudad. 19:17 Y fué que cuando los hubo sacado fuera, dijo: Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas. 19:18 Y Lot les dijo: No, yo os ruego, señores míos; 19:19 He aquí ahora ha hallado tu siervo gracia en tus ojos, y has engrandecido tu misericordia que has hecho conmigo dándome la vida; mas yo no podré escapar al monte, no sea caso que me alcance el mal, y muera. 19:20 He aquí ahora esta ciudad está cerca para huir allá, la cual es pequeña; escaparé ahora allá, (¿ no es ella pequeña?) y vivirá mi alma.

Aliá 4 · Génesis 19:21–21:4

19:21 Y le respondió: He aquí he recibido también tu súplica sobre esto, y no destruiré la ciudad de que has hablado. 19:22 Date priesa, escápate allá; porque nada podré hacer hasta que allí hayas llegado. Por esto fué llamado el nombre de la ciudad, Zoar. 19:23 El sol salía sobre la tierra, cuando Lot llegó á Zoar. 19:24 Entonces llovió Jehová sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos; 19:25 Y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra. 19:26 Entonces la mujer de Lot miró atrás, á espaldas de él, y se volvió estatua de sal. 19:27 Y subió Abraham por la mañana al lugar donde había estado delante de Jehová: 19:28 Y miró hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de aquella llanura miró; y he aquí que el humo subía de la tierra como el humo de un horno. 19:29 Así fué que, cuando destruyó Dios las ciudades de la llanura, acordóse Dios de Abraham, y envió fuera á Lot de en medio de la destrucción, al asolar las ciudades donde Lot estaba. 19:30 Empero Lot subió de Zoar, y asentó en el monte, y sus dos hijas con él; porque tuvo miedo de quedar en Zoar, y se alojó en una cueva él y sus dos hijas. 19:31 Entonces la mayor dijo á la menor: Nuestro padre es viejo, y no queda varón en la tierra que entre á nosotras conforme á la costumbre de toda la tierra: 19:32 Ven, demos á beber vino á nuestro padre, y durmamos con él, y conservaremos de nuestro padre generación. 19:33 Y dieron á beber vino á su padre aquella noche: y entró la mayor, y durmió con su padre; mas él no sintió cuándo se acostó ella, ni cuándo se levantó. 19:34 El día siguiente dijo la mayor á la menor: He aquí yo dormí la noche pasada con mi padre; démosle á beber vino también esta noche, y entra y duerme con él, para que conservemos de nuestro padre generación. 19:35 Y dieron á beber vino á su padre también aquella noche: y levantóse la menor, y durmió con él; pero no echó de ver cuándo se acostó ella, ni cuándo se levantó. 19:36 Y concibieron las dos hijas de Lot, de su padre. 19:37 Y parió la mayor un hijo, y llamó su nombre Moab, el cual es padre de los Moabitas hasta hoy. 19:38 La menor también parió un hijo, y llamó su nombre Ben-ammí, el cual es padre de los Ammonitas hasta hoy. 20:1 DE allí partió Abraham á la tierra del Mediodía, y asentó entre Cades y Shur, y habitó como forastero en Gerar. 20:2 Y dijo Abraham de Sara su mujer: Mi hermana es. Y Abimelech, rey de Gerar, envió y tomó á Sara. 20:3 Empero Dios vino á Abimelech en sueños de noche, y le dijo: He aquí muerto eres á causa de la mujer que has tomado, la cual es casada con marido. 20:4 Mas Abimelech no había llegado á ella, y dijo: Señor, ¿ matarás también la gente justa? 20:5 ¿ No me dijo él: Mi hermana es; y ella también dijo: Es mi hermano? Con sencillez de mi corazón, y con limpieza de mis manos he hecho esto. 20:6 Y díjole Dios en sueños: Yo también sé que con integridad de tu corazón has hecho esto; y yo también te detuve de pecar contra mí, y así no te permití que la tocases. 20:7 Ahora, pues, vuelve la mujer á su marido; porque es profeta, y orará por ti, y vivirás. Y si tú no la volvieres, sabe que de cierto morirás, con todo lo que fuere tuyo. 20:8 Entonces Abimelech se levantó de mañana, y llamó á todos sus siervos, y dijo todas estas palabras en los oídos de ellos; y temieron los hombres en gran manera. 20:9 Después llamó Abimelech á Abraham, y le dijo: ¿ Qué nos has hecho? ¿ y en qué pequé yo contra ti, que has atraído sobre mí y sobre mi reino tan gran pecado? lo que no debiste hacer has hecho conmigo. 20:10 Y dijo más Abimelech á Abraham: ¿ Qué viste para que hicieses esto? 20:11 Y Abraham respondió: Porque dije para mí: Cierto no hay temor de Dios en este lugar, y me matarán por causa de mi mujer. 20:12 Y á la verdad también es mi hermana, hija de mi padre, mas no hija de mi madre, y toméla por mujer. 20:13 Y fué que, cuando Dios me hizo salir errante de la casa de mi padre, yo le dije: Esta es la merced que tú me harás, que en todos los lugares donde llegáremos, digas de mí: Mi hermano es. 20:14 Entonces Abimelech tomó ovejas y vacas, y siervos y siervas, y diólo á Abraham, y devolvióle á Sara su mujer. 20:15 Y dijo Abimelech: He aquí mi tierra está delante de ti, habita donde bien te pareciere. 20:16 Y á Sara dijo: He aquí he dado mil monedas de plata á tu hermano; mira que él te es por velo de ojos para todos los que están contigo, y para con todos: así fué reprendida. 20:17 Entonces Abraham oró á Dios; y Dios sanó á Abimelech y á su mujer, y á sus siervas, y parieron. 20:18 Porque había del todo cerrado Jehová toda matriz de la casa de Abimelech, á causa de Sara mujer de Abraham. 21:1 Y VISITÓ Jehová á Sara, como había dicho, é hizo Jehová con Sara como había hablado. 21:2 Y concibió y parió Sara á Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había dicho. 21:3 Y llamó Abraham el nombre de su hijo que le nació, que le parió Sara, Isaac. 21:4 Y circuncidó Abraham á su hijo Isaac de ocho días, como Dios le había mandado.

Aliá 5 · Génesis 21:5-21

21:5 Y era Abraham de cien años, cuando le nació Isaac su hijo. 21:6 Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reir, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo. 21:7 Y añadió: ¿ Quién dijera á Abraham que Sara había de dar de mamar á hijos? pues que le he parido un hijo á su vejez. 21:8 Y creció el niño, y fué destetado; é hizo Abraham gran banquete el día que fué destetado Isaac. 21:9 Y vió Sara al hijo de Agar la Egipcia, el cual había ésta parido á Abraham, que se burlaba. 21:10 Por tanto dijo á Abraham: Echa á esta sierva y á su hijo; que el hijo de esta sierva no ha de heredar con mi hijo, con Isaac. 21:11 Este dicho pareció grave en gran manera á Abraham á causa de su hijo. 21:12 Entonces dijo Dios á Abraham: No te parezca grave á causa del muchacho y de tu sierva; en todo lo que te dijere Sara, oye su voz, porque en Isaac te será llamada descendencia. 21:13 Y también al hijo de la sierva pondré en gente, porque es tu simiente. 21:14 Entonces Abraham se levantó muy de mañana, y tomó pan, y un odre de agua, y diólo á Agar, poniéndolo sobre su hombro, y entrególe el muchacho, y despidióla. Y ella partió, y andaba errante por el desierto de Beer-seba. 21:15 Y faltó el agua del odre, y echó al muchacho debajo de un árbol; 21:16 Y fuése y sentóse enfrente, alejándose como un tiro de arco; porque decía: No veré cuando el muchacho morirá: y sentóse enfrente, y alzó su voz y lloró. 21:17 Y oyó Dios la voz del muchacho; y el ángel de Dios llamó á Agar desde el cielo, y le dijo: ¿ Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está. 21:18 Levántate, alza al muchacho, y ásele de tu mano, porque en gran gente lo tengo de poner. 21:19 Entonces abrió Dios sus ojos, y vió una fuente de agua; y fué, y llenó el odre de agua, y dió de beber al muchacho. 21:20 Y fué Dios con el muchacho; y creció, y habitó en el desierto, y fué tirador de arco. 21:21 Y habitó en el desierto de Parán; y su madre le tomó mujer de la tierra de Egipto.

Aliá 6 · Génesis 21:22-34

21:22 Y aconteció en aquel mismo tiempo que habló Abimelech, y Phicol, príncipe de su ejército, á Abraham diciendo: Dios es contigo en todo cuanto haces: 21:23 Ahora pues, júrame aquí por Dios, que no faltarás á mí, ni á mi hijo, ni á mi nieto; sino que conforme á la bondad que yo hice contigo, harás tú conmigo, y con la tierra donde has peregrinado. 21:24 Y respondió Abraham: Yo juraré. 21:25 Y Abraham reconvino á Abimelech á causa de un pozo de agua, que los siervos de Abimelech le habían quitado. 21:26 Y respondió Abimelech: No sé quién haya hecho esto, ni tampoco tú me lo hiciste saber, ni yo lo he oído hasta hoy. 21:27 Y tomó Abraham ovejas y vacas, y dió á Abimelech; é hicieron ambos alianza. 21:28 Y puso Abraham siete corderas del rebaño aparte. 21:29 Y dijo Abimelech á Abraham: ¿ Qué significan esas siete corderas que has puesto aparte? 21:30 Y él respondió: Que estas siete corderas tomarás de mi mano, para que me sean en testimonio de que yo cavé este pozo. 21:31 Por esto llamó á aquel lugar Beer-seba; porque allí juraron ambos. 21:32 Así hicieron alianza en Beer-seba: y levantóse Abimelech, y Phicol, príncipe de su ejército, y se volvieron á tierra de los Filisteos. 21:33 Y plantó Abraham un bosque en Beer-seba, é invocó allí el nombre de Jehová Dios eterno. 21:34 Y moró Abraham en tierra de los Filisteos muchos días.

Aliá 7 · Génesis 22:1-24

22:1 Y ACONTECIÓ después de estas cosas, que tentó Dios á Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí. 22:2 Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, á quien amas, y vete á tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré. 22:3 Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos mozos suyos, y á Isaac su hijo: y cortó leña para el holocausto, y levantóse, y fué al lugar que Dios le dijo. 22:4 Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vió el lugar de lejos. 22:5 Entonces dijo Abraham á sus mozos: Esperaos aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí, y adoraremos, y volveremos á vosotros. 22:6 Y tomó Abraham la leña del holocausto, y púsola sobre Isaac su hijo: y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos. 22:7 Entonces habló Isaac á Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿ dónde está el cordero para el holocausto? 22:8 Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos. 22:9 Y como llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató á Isaac su hijo, y púsole en el altar sobre la leña. 22:10 Y extendió Abraham su mano, y tomó el cuchillo, para degollar á su hijo. 22:11 Entonces el ángel de Jehová le dió voces del cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí. 22:12 Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; que ya conozco que temes á Dios, pues que no me rehusaste tu hijo, tu único. 22:13 Entonces alzó Abraham sus ojos, y miró, y he aquí un carnero á sus espaldas trabado en un zarzal por sus cuernos: y fué Abraham, y tomó el carnero, y ofrecióle en holocausto en lugar de su hijo. 22:14 Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto. 22:15 Y llamó el ángel de Jehová á Abraham segunda vez desde el cielo, 22:16 Y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único; 22:17 Bendiciendo te bendeciré, y multiplicando multiplicaré tu simiente como las estrellas del cielo, y como la arena que está á la orilla del mar; y tu simiente poseerá las puertas de sus enemigos: 22:18 En tu simiente serán benditas todas las gentes de la tierra, por cuanto obedeciste á mi voz. 22:19 Y tornóse Abraham á sus mozos, y levantáronse y se fueron juntos á Beer-seba; y habitó Abraham en Beer-seba. 22:20 Y aconteció después de estas cosas, que fué dada nueva á Abraham, diciendo: He aquí que también Milca ha parido hijos á Nachôr tu hermano: 22:21 A Huz su primogénito, y á Buz su hermano, y á Kemuel padre de Aram, 22:22 Y á Chêsed, y á Hazo, y á Pildas, y á Jidlaph, y á Bethuel. 22:23 Y Bethuel engendró á Rebeca. Estos ocho parió Milca á Nachôr, hermano de Abraham. 22:24 Y su concubina, que se llamaba Reúma, parió también á Teba, y á Gaham, y á Taas, y á Maachâ.

Haftará (Profetas)

4:1 UNA mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó á Eliseo, diciendo: Tu siervo mi marido es muerto; y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová: y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos. 4:2 Y Eliseo le dijo: ¿ Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una botija de aceite. 4:3 Y él le dijo: Ve, y pide para ti vasos prestados de todos tus vecinos, vasos vacíos, no pocos. 4:4 Entra luego, y cierra la puerta tras ti y tras tus hijos; y echa en todos los vasos, y en estando uno lleno, ponlo aparte. 4:5 Y partióse la mujer de él, y cerró la puerta tras sí y tras sus hijos; y ellos le llegaban los vasos, y ella echaba del aceite. 4:6 Y como los vasos fueron llenos, dijo á un hijo suyo: Tráeme aún otro vaso. Y él dijo: No hay más vasos. Entonces cesó el aceite. 4:7 Vino ella luego, y contólo al varón de Dios, el cual dijo: Ve, y vende el aceite, y paga á tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quedare. 4:8 Y aconteció también que un día pasaba Eliseo por Sunem; y había allí una mujer principal, la cual le constriñó á que comiese del pan: y cuando por allí pasaba, veníase á su casa á comer del pan. 4:9 Y ella dijo á su marido: He aquí ahora, yo entiendo que éste que siempre pasa por nuestra casa, es varón de Dios santo. 4:10 Yo te ruego que hagas una pequeña cámara de paredes, y pongamos en ella cama, y mesa, y silla, y candelero, para que cuando viniere á nosotros, se recoja en ella. 4:11 Y aconteció que un día vino él por allí, y recogióse en aquella cámara, y durmió en ella. 4:12 Entonces dijo á Giezi su criado: Llama á esta Sunamita. Y como él la llamó, pareció ella delante de él. 4:13 Y dijo él á Giezi: Dile: He aquí tú has estado solícita por nosotros con todo este esmero: ¿ qué quieres que haga por ti? ¿ has menester que hable por ti al rey, ó al general del ejército? Y ella respondió: Yo habito en medio de mi pueblo. 4:14 Y él dijo: ¿ Qué pues haremos por ella? Y Giezi respondió: He aquí ella no tiene hijo, y su marido es viejo. 4:15 Dijo entonces: Llámala. Y él la llamó, y ella se paró á la puerta. 4:16 Y él le dijo: A este tiempo según el tiempo de la vida, abrazarás un hijo. Y ella dijo: No, señor mío, varón de Dios, no hagas burla de tu sierva. 4:17 Mas la mujer concibió, y parió un hijo á aquel tiempo que Eliseo le había dicho, según el tiempo de la vida. 4:18 Y como el niño fué grande, aconteció que un día salió á su padre, á los segadores. 4:19 Y dijo á su padre: ¡ Mi cabeza, mi cabeza! Y él dijo á un criado: Llévalo á su madre. 4:20 Y habiéndole él tomado, y traídolo á su madre, estuvo sentado sobre sus rodillas hasta medio día, y murióse. 4:21 Ella entonces subió, y púsolo sobre la cama del varón de Dios, y cerrándole la puerta, salióse. 4:22 Llamando luego á su marido, díjole: Ruégote que envíes conmigo á alguno de los criados y una de las asnas, para que yo vaya corriendo al varón de Dios, y vuelva. 4:23 Y él dijo: ¿ Para qué has de ir á él hoy? No es nueva luna, ni sábado. Y ella respondió: Paz. 4:24 Después hizo enalbardar una borrica, y dijo al mozo: Guía y anda; y no me hagas detener para que suba, sino cuando yo te lo dijere. 4:25 Partióse pues, y vino al varón de Dios al monte del Carmelo. Y cuando el varón de Dios la vió de lejos, dijo á su criado Giezi: He aquí la Sunamita: 4:26 Ruégote que vayas ahora corriendo á recibirla, y dile: ¿ Tienes paz? ¿ y tu marido, y tu hijo? Y ella dijo: Paz. 4:27 Y luego que llegó al varón de Dios en el monte, asió de sus pies. Y llegóse Giezi para quitarla; mas el varón de Dios le dijo: Déjala, porque su alma está en amargura, y Jehová me ha encubierto el motivo, y no me lo ha revelado. 4:28 Y ella dijo: ¿ Pedí yo hijo á mi señor? ¿ No dije yo, que no me burlases? 4:29 Entonces dijo él á Giezi: Ciñe tus lomos, y toma mi bordón en tu mano, y ve; y si alguno te encontrare, no lo saludes; y si alguno te saludare, no le respondas: y pondrás mi bordón sobre el rostro del niño. 4:30 Y dijo la madre del niño: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. 4:31 El entonces se levantó, y siguióla. Y Giezi había ido delante de ellos, y había puesto el bordón sobre el rostro del niño, mas ni tenía voz ni sentido; y así se había vuelto para encontrar á Eliseo; y declaróselo, diciendo: El mozo no despierta. 4:32 Y venido Eliseo á la casa, he aquí el niño que estaba tendido muerto sobre su cama. 4:33 Entrando él entonces, cerró la puerta sobre ambos, y oró á Jehová. 4:34 Después subió, y echóse sobre el niño, poniendo su boca sobre la boca de él, y sus ojos sobre sus ojos, y sus manos sobre las manos suyas; así se tendió sobre él, y calentóse la carne del joven. 4:35 Volviéndose luego, paseóse por la casa á una parte y á otra, y después subió, y tendióse sobre él; y el joven estornudó siete veces, y abrió sus ojos. 4:36 Entonces llamó él á Giezi, y díjole: Llama á esta Sunamita. Y él la llamó. Y entrando ella, él le dijo: Toma tu hijo. 4:37 Y así que ella entró, echóse á sus pies, é inclinóse á tierra: después tomó su hijo, y salióse.

Brit Hadashah (Pacto Renovado)

1:26 Y al sexto mes, el ángel Gabriel fué enviado de Dios á una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 1:27 A una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David: y el nombre de la virgen era María. 1:28 Y entrando el ángel á donde estaba, dijo, ¡ Salve, muy favorecida! el Señor es contigo: bendita tú entre las mujeres. 1:29 Mas ella, cuando le vió, se turbó de sus palabras, y pensaba qué salutación fuese ésta. 1:30 Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia cerca de Dios. 1:31 Y he aquí, concebirás en tu seno, y parirás un hijo, y llamarás su nombre JESUS. 1:32 Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo: y le dará el Señor Dios el trono de David su padre: 1:33 Y reinará en la casa de Jacob por siempre; y de su reino no habrá fin. 1:34 Entonces María dijo al ángel: ¿ Cómo será esto? porque no conozco varón. 1:35 Y respondiendo el ángel le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te hará sombra; por lo cual también lo Santo que nacerá, será llamado Hijo de Dios. 1:36 Y he aquí, Elisabet tu parienta, también ella ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes á ella que es llamada la estéril: 1:37 Porque ninguna cosa es imposible para Dios. 1:38 Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase á mí conforme á tu palabra. Y el ángel partió de ella.

24:36 Y entre tanto que ellos hablaban estas cosas, él se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz á vosotros. 24:37 Entonces ellos espantados y asombrados, pensaban que veían espíritu. 24:38 Mas él les dice: ¿ Por qué estáis turbados, y suben pensamientos á vuestros corazones? 24:39 Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy: palpad, y ved; que el espíritu ni tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. 24:40 Y en diciendo esto, les mostró las manos y los pies. 24:41 Y no creyéndolo aún ellos de gozo, y maravillados, díjoles: ¿ Tenéis aquí algo de comer? 24:42 Entonces ellos le presentaron parte de un pez asado, y un panal de miel. 24:43 Y él tomó, y comió delante de ellos. 24:44 Y él les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliesen todas las cosas que están escritas de mí en la ley de Moisés, y en los profetas, y en los salmos. 24:45 Entonces les abrió el sentido, para que entendiesen las Escrituras; 24:46 Y díjoles: Así está escrito, y así fué necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; 24:47 Y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y la remisión de pecados en todas las naciones, comenzando de Jerusalem. 24:48 Y vosotros sois testigos de estas cosas. 24:49 Y he aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros: mas vosotros asentad en la ciudad de Jerusalem, hasta que seáis investidos de potencia de lo alto. 24:50 Y sacólos fuera hasta Bethania, y alzando sus manos, los bendijo. 24:51 Y aconteció que bendiciéndolos, se fué de ellos; y era llevado arriba al cielo. 24:52 Y ellos, después de haberle adorado, se volvieron á Jerusalem con gran gozo; 24:53 Y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo á Dios. Amén.

2:4 Porque si Dios no perdonó á los ángeles que habían pecado, sino que habiéndolos despeñado en el infierno con cadenas de oscuridad, los entregó para ser reservados al juicio; 2:5 Y si no perdonó al mundo viejo, mas guardó á Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de malvados; 2:6 Y si condenó por destrucción las ciudades de Sodoma y de Gomorra, tornándolas en ceniza, y poniéndolas por ejemplo á los que habían de vivir sin temor y reverencia de Dios; 2:7 Y libró al justo Lot, acosado por la nefanda conducta de los malvados; 2:8 ( Porque este justo, con ver y oir, morando entre ellos, afligía cada día su alma justa con los hechos de aquellos injustos;) 2:9 Sabe el Señor librar de tentación á los píos, y reservar á los injustos para ser atormentados en el día del juicio; 2:10 Y principalmente á aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia é inmundicia, y desprecian la potestad; atrevidos, contumaces, que no temen decir mal de las potestades superiores: 2:11 Como quiera que los mismos ángeles, que son mayores en fuerza y en potencia, no pronuncian juicio de maldición contra ellas delante del Señor.