Devocional mesiánico
Ekev
עֵקֶב
Shabat · 21 de agosto de 2027
Torá: Deuteronomio 7:12–11:25 · Haftará: Isaías 49:14–51:3 · Brit Hadashah: Hebreos 11:8-13; Romanos 8:31-39
✦ La porción esta semana
Resumen de la porción
Ekev — "a causa de", "como consecuencia" — abre con la promesa de bendición si Israel guarda los mandamientos, y advierte contra el temor a las naciones que habrán de heredar. Moshé llama al pueblo a recordar los cuarenta años de desierto, el hambre y el maná, para que entiendan que "el hombre no vivirá de solo pan" (Deuteronomio 8:3). Recuerda también la caída del becerro de oro y su propia intercesión de cuarenta días. La porción cierra con el llamado a circuncidar el corazón, amar a Dios y enseñar sus palabras a los hijos.
El hilo de la parashá
El hilo que atraviesa las aliyot es la memoria como disciplina, no como sentimiento. Moshé no pide a Israel que sienta gratitud; le ordena "acordarte has de todo el camino" (Deuteronomio 8:2), porque sabe que la prueba más peligrosa no es la escasez del desierto sino la saciedad de la tierra buena. En Deuteronomio 8:12-14 lo dice sin adornos: comerás, te hartarás, edificarás casas, y entonces "se eleve luego tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios". El desierto probó el hambre del cuerpo; la tierra probará el olvido del alma.
Por eso Moshé intercala, entre las promesas de abundancia, el recuerdo más humillante: el becerro de oro, las tablas quebradas, la súplica de cuarenta días. Deuteronomio 9:6 lo dice sin rodeos: "no por tu justicia Jehová tu Dios te da esta buena tierra... que pueblo duro de cerviz eres tú." La herencia no se gana; se recibe y se recuerda. Circuncidar el corazón (Deuteronomio 10:16) es, entonces, el remedio contra la amnesia que produce la prosperidad.
La haftará
Isaías 49 responde, siglos después, a la acusación que Israel lanzaría contra sí mismo si tomara en serio las advertencias de Ekev: "Sión dijo: Dejóme Jehová" (Isaías 49:14). Es el reverso exacto de la advertencia mosaica — allí se teme que Israel olvide a Dios; aquí Israel teme que Dios lo haya olvidado a él. La respuesta es maternal y quirúrgica: "Aunque se olviden ellas, yo no me olvidaré de ti" (Isaías 49:15). El Siervo de Isaías 50, que no escondió su rostro de las injurias y confía en que "cercano está de mí el que me justifica" (Isaías 50:8), encarna la fidelidad que Israel no logró sostener en el desierto ni en la tierra.
El Mesías en la porción
Hebreos 11 toma la genealogía de la fe — Abraham, que "salió sin saber dónde iba" (Hebreos 11:8), y Sara, que recibió fuerza para concebir siendo estéril — y la conecta directamente con la promesa que Deuteronomio 10:22 recuerda: "con setenta almas descendieron tus padres á Egipto; y ahora Jehová te ha hecho como las estrellas del cielo en multitud." Hebreos 11:12 repite la misma imagen: "salieron como las estrellas del cielo en multitud." La fe de los patriarcas no poseyó la tierra en vida; murió "sin haber recibido las promesas... mirándolas de lejos" (Hebreos 11:13). Es la misma fe que Ekev exige de una generación que está a punto de entrar en la tierra que otros solo vieron de lejos.
Y la pregunta de Isaías 50:8 — "¿quién contenderá conmigo?" — encuentra su eco literal en Romanos 8:33-34: "¿Quién acusará á los escogidos de Dios? Dios es el que justifica... Cristo es el que murió... quien también intercede por nosotros." El Siervo que puso "su rostro como un pedernal" sin avergonzarse (Isaías 50:7) es el mismo que ahora intercede a la diestra del Padre. Frente al temor de Sión de haber sido olvidada, y frente al temor de Israel en el desierto de ser destruido por su dureza de cerviz, Romanos 8:38-39 cierra el círculo: nada "nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro."
Para la semana
Antes de comer esta semana, detente un instante y recuerda de dónde viene lo que tienes — no como fórmula, sino como acto deliberado de memoria, tal como pide Deuteronomio 8:10. Escribe en algún lugar visible de tu casa una palabra de la Torá, como indica Deuteronomio 11:20, para que la abundancia no te robe la memoria del desierto que ya cruzaste.
Reflexión devocional mesiánica generada con IA sobre los textos de la porción, revisable contra las lecturas citadas.
✦ Torácada número de versículo abre su interlineal hebreo
Aliá 1 · Deuteronomio 7:12–8:10
7:12 Y será que, por haber oído estos derechos, y guardado y puéstolos por obra, Jehová tu Dios guardará contigo el pacto y la misericordia que juró á tus padres; 7:13 Y te amará, y te bendecirá, y te multiplicará, y bendecirá el fruto de tu vientre, y el fruto de tu tierra, y tu grano, y tu mosto, y tu aceite, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas, en la tierra que juró á tus padres que te daría. 7:14 Bendito serás más que todos los pueblos: no habrá en ti varón ni hembra estéril, ni en tus bestias. 7:15 Y quitará Jehová de ti toda enfermedad; y todas las malas plagas de Egipto, que tú sabes, no las pondrá sobre ti, antes las pondrá sobre todos los que te aborrecieren. 7:16 Y consumirás á todos los pueblos que te da Jehová tu Dios: no los perdonará tu ojo; ni servirás á sus dioses, que te será tropiezo. 7:17 Cuando dijeres en tu corazón: Estas gentes son muchas más que yo, ¿ cómo las podré desarraigar?; 7:18 No tengas temor de ellos: acuérdate bien de lo que hizo Jehová tu Dios con Faraón y con todo Egipto; 7:19 De las grandes pruebas que vieron tus ojos, y de las señales y milagros, y de la mano fuerte y brazo extendido con que Jehová tu Dios te sacó: así hará Jehová tu Dios con todos los pueblos de cuya presencia tú temieres. 7:20 Y también enviará Jehová tu Dios sobre ellos avispas, hasta que perezcan los que quedaren, y los que se hubieren escondido de delante de ti. 7:21 No desmayes delante de ellos, que Jehová tu Dios está en medio de ti, Dios grande y terrible. 7:22 Y Jehová tu Dios echará á estas gentes de delante de ti poco á poco: no las podrás acabar luego, porque las bestias del campo no se aumenten contra ti. 7:23 Mas Jehová tu Dios las entregará delante de ti, y él las quebrantará con grande destrozo, hasta que sean destruídos. 7:24 Y él entregará sus reyes en tu mano, y tú destruirás el nombre de ellos de debajo del cielo: nadie te hará frente hasta que los destruyas. 7:25 Las esculturas de sus dioses quemarás en el fuego: no codiciarás plata ni oro de sobre ellas para tomarlo para ti, porque no tropieces en ello, pues es abominación á Jehová tu Dios; 7:26 Y no meterás abominación en tu casa, porque no seas anatema como ello; del todo lo aborrecerás y lo abominarás; porque es anatema. 8:1 CUIDARÉIS de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, porque viváis, y seáis multiplicados, y entréis, y poseáis la tierra, de la cual juró Jehová á vuestros padres. 8:2 Y acordarte has de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, por probarte, para saber lo que estaba en tu corazón, si habías de guardar ó no sus mandamientos. 8:3 Y te afligió, é hízote tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido; para hacerte saber que el hombre no vivirá de solo pan, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre. 8:4 Tu vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado por estos cuarenta años. 8:5 Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre á su hijo, así Jehová tu Dios te castiga. 8:6 Guardarás, pues, los mandamientos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y temiéndolo. 8:7 Porque Jehová tu Dios te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes, de abismos que brotan por vegas y montes; 8:8 Tierra de trigo y cebada, y de vides, é higueras, y granados; tierra de olivas, de aceite, y de miel; 8:9 Tierra en la cual no comerás el pan con escasez, no te faltará nada en ella; tierra que sus piedras son hierro, y de sus montes cortarás metal. 8:10 Y comerás y te hartarás, y bendecirás á Jehová tu Dios por la buena tierra que te habrá dado.
Aliá 2 · Deuteronomio 8:11–9:3
8:11 Guárdate, que no te olvides de Jehová tu Dios, para no observar sus mandamientos, y sus derechos, y sus estatutos, que yo te ordeno hoy: 8:12 Que quizá no comas y te hartes, y edifiques buenas casas en que mores, 8:13 Y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multiplique, y todo lo que tuvieres se te aumente, 8:14 Y se eleve luego tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de siervos; 8:15 Que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde ningún agua había, y él te sacó agua de la roca del pedernal; 8:16 Que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para á la postre hacerte bien; 8:17 Y digas en tu corazón: Mi poder y la fortaleza de mi mano me han traído esta riqueza. 8:18 Antes acuérdate de Jehová tu Dios: porque él te da el poder para hacer las riquezas, á fin de confirmar su pacto que juró á tus padres, como en este día. 8:19 Mas será, si llegares á olvidarte de Jehová tu Dios, y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres, y á ellos te encorvares, protésto lo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis. 8:20 Como las gentes que Jehová destruirá delante de vosotros, así pereceréis; por cuanto no habréis atendido á la voz de Jehová vuestro Dios. 9:1 OYE, Israel: tú estás hoy para pasar el Jordán, para entrar á poseer gentes más numerosas y más fuertes que tú, ciudades grandes y encastilladas hasta el cielo, 9:2 Un pueblo grande y alto, hijos de gigantes, de los cuales tienes tú conocimiento, y has oído decir: ¿ Quién se sostendrá delante de los hijos del gigante? 9:3 Sabe, pues, hoy que Jehová tu Dios es el que pasa delante de ti, fuego consumidor, que los destruirá y humillará delante de ti: y tú los echarás, y los destruirás luego, como Jehová te ha dicho.
Aliá 3 · Deuteronomio 9:4-29
9:4 No discurras en tu corazón cuando Jehová tu Dios los habrá echado de delante de ti, diciendo: Por mi justicia me ha metido Jehová á poseer esta tierra; pues por la impiedad de estas gentes Jehová las echa de delante de ti. 9:5 No por tu justicia, ni por la rectitud de tu corazón entras á poseer la tierra de ellos; mas por la impiedad de estas gentes Jehová tu Dios las echa de delante de ti, y por confirmar la palabra que Jehová juró á tus padres Abraham, Isaac, y Jacob. 9:6 Por tanto, sabe que no por tu justicia Jehová tu Dios te da esta buena tierra para poseerla; que pueblo duro de cerviz eres tú. 9:7 Acuérdate, no te olvides que has provocado á ira á Jehová tu Dios en el desierto: desde el día que saliste de la tierra de Egipto, hasta que entrasteis en este lugar, habéis sido rebeldes á Jehová. 9:8 Y en Horeb provocasteis á ira á Jehová, y enojóse Jehová contra vosotros para destruiros. 9:9 Cuando yo subí al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que Jehová hizo con vosotros, estuve entonces en el monte cuarenta días y cuarenta noches, sin comer pan ni beber agua: 9:10 Y dióme Jehová las dos tablas de piedra escritas con el dedo de Dios; y en ellas estaba escrito conforme á todas las palabras que os habló Jehová en el monte de en medio del fuego, el día de la asamblea. 9:11 Y fué al cabo de los cuarenta días y cuarenta noches, que Jehová me dió las dos tablas de piedra, las tablas del pacto. 9:12 Y díjome Jehová: Levántate, desciende presto de aquí; que tu pueblo que sacaste de Egipto se ha corrompido: pronto se han apartado del camino que yo les mandé: hanse hecho una efigie de fundición. 9:13 Y hablóme Jehová, diciendo: He visto ese pueblo, y he aquí, que él es pueblo duro de cerviz: 9:14 Déjame que los destruya, y raiga su nombre de debajo del cielo; que yo te pondré sobre gente fuerte y mucha más que ellos. 9:15 Y volví y descendí del monte, el cual ardía en fuego, con las tablas del pacto en mis dos manos. 9:16 Y miré, y he aquí habíais pecado contra Jehová vuestro Dios: os habíais hecho un becerro de fundición, apartándoos presto del camino que Jehová os había mandado. 9:17 Entonces tomé las dos tablas, y arrojélas de mis dos manos, y quebrélas delante de vuestros ojos. 9:18 Y postréme delante de Jehová, como antes, cuarenta días y cuarenta noches: no comí pan ni bebí agua, á causa de todo vuestro pecado que habíais cometido haciendo mal en ojos de Jehová para enojarlo. 9:19 Porque temí á causa del furor y de la ira con que Jehová estaba enojado contra vosotros para destruiros. Pero Jehová me oyó aún esta vez. 9:20 Contra Aarón también se enojó Jehová en gran manera para destruirlo: y también oré por Aarón entonces. 9:21 Y tomé vuestro pecado, el becerro que habíais hecho, y quemélo en el fuego, y lo desmenucé moliéndole muy bien, hasta que fué reducido á polvo: y eché el polvo de él en el arroyo que descendía del monte. 9:22 También en Tabera, y en Massa, y en Kibroth-hataavah, enojasteis á Jehová. 9:23 Y cuando Jehová os envió desde Cades-barnea, diciendo, Subid y poseed la tierra que yo os he dado; también fuisteis rebeldes al dicho de Jehová vuestro Dios, y no lo creisteis, ni obedecisteis á su voz. 9:24 Rebeldes habéis sido á Jehová desde el día que yo os conozco. 9:25 Postréme, pues, delante de Jehová cuarenta días y cuarenta noches que estuve postrado; porque Jehová dijo que os había de destruir. 9:26 Y oré á Jehová, diciendo: Oh Señor Jehová, no destruyas tu pueblo y tu heredad que has redimido con tu grandeza, al cual sacaste de Egipto con mano fuerte. 9:27 Acuérdate de tus siervos Abraham, Isaac, y Jacob; no mires á la dureza de este pueblo, ni á su impiedad, ni á su pecado: 9:28 Porque no digan los de la tierra de donde nos sacaste: Por cuanto no pudo Jehová introducirlos en la tierra que les había dicho, ó porque los aborrecía, los sacó para matarlos en el desierto. 9:29 Y ellos son tu pueblo y tu heredad, que sacaste con tu gran fortaleza y con tu brazo extendido.
Aliá 4 · Deuteronomio 10:1-11
10:1 EN aquel tiempo Jehová me dijo: Lábrate dos tablas de piedra como las primeras, y sube á mí al monte, y hazte un arca de madera: 10:2 Y escribiré en aquellas tablas las palabras que estaban en las tablas primeras que quebraste; y las pondrás en el arca. 10:3 E hice un arca de madera de Sittim, y labré dos tablas de piedra como las primeras, y subí al monte con las dos tablas en mi mano. 10:4 Y escribió en las tablas conforme á la primera escritura, las diez palabras que Jehová os había hablado en el monte de en medio del fuego, el día de la asamblea; y diómelas Jehová. 10:5 Y volví y descendí del monte, y puse las tablas en el arca que había hecho; y allí están, como Jehová me mandó. 10:6 ( Después partieron los hijos de Israel de Beerot-bene-jacaam á Moserá: allí murió Aarón, y allí fué sepultado; y en lugar suyo tuvo el sacerdocio su hijo Eleazar. 10:7 De allí partieron á Gudgod, y de Gudgod á Jotbath, tierra de arroyos de aguas. 10:8 En aquel tiempo apartó Jehová la tribu de Leví, para que llevase el arca del pacto de Jehová, para que estuviese delante de Jehová para servirle, y para bendecir en su nombre, hasta hoy. 10:9 Por lo cual Leví no tuvo parte ni heredad con sus hermanos: Jehová es su heredad, como Jehová tu Dios le dijo.) 10:10 Y yo estuve en el monte como los primeros días, cuarenta días y cuarenta noches; y Jehová me oyó también esta vez, y no quiso Jehová destruirte. 10:11 Y díjome Jehová: Levántate, anda, para que partas delante del pueblo, para que entren y posean la tierra que juré á sus padres les había de dar.
Aliá 5 · Deuteronomio 10:12–11:9
10:12 Ahora pues, Israel, ¿ qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas á Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas á Jehová tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma; 10:13 Que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que hayas bien? 10:14 He aquí, de Jehová tu Dios son los cielos, y los cielos de los cielos: la tierra, y todas las cosas que hay en ella. 10:15 Solamente de tus padres se agradó Jehová para amarlos, y escogió su simiente después de ellos, á vosotros, de entre todos los pueblos, como en este día. 10:16 Circuncidad pues el prepucio de vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz. 10:17 Porque Jehová vuestro Dios es Dios de dioses, y Señor de señores, Dios grande, poderoso, y terrible, que no acepta persona, ni toma cohecho; 10:18 Que hace justicia al huérfano y á la viuda; que ama también al extranjero dándole pan y vestido. 10:19 Amaréis pues al extranjero: porque extranjeros fuisteis vosotros en tierra de Egipto. 10:20 A Jehová tu Dios temerás, á él servirás, á él te allegarás, y por su nombre jurarás. 10:21 El es tu alabanza, y él es tu Dios, que ha hecho contigo estas grandes y terribles cosas que tus ojos han visto. 10:22 Con setenta almas descendieron tus padres á Egipto; y ahora Jehová te ha hecho como las estrellas del cielo en multitud. 11:1 AMARÁS pues á Jehová tu Dios, y guardarás su ordenanza, y sus estatutos y sus derechos y sus mandamientos, todos los días. 11:2 Y comprended hoy: porque no hablo con vuestros hijos que no han sabido ni visto el castigo de Jehová vuestro Dios, su grandeza, su mano fuerte, y su brazo extendido, 11:3 Y sus señales, y sus obras que hizo en medio de Egipto á Faraón, rey de Egipto, y á toda su tierra; 11:4 Y lo que hizo al ejército de Egipto, á sus caballos, y á sus carros; cómo hizo ondear las aguas del mar Bermejo sobre ellos, cuando venían tras vosotros, y Jehová los destruyó hasta hoy; 11:5 Y lo que ha hecho con vosotros en el desierto, hasta que habéis llegado á este lugar; 11:6 Y lo que hizo con Dathán y Abiram, hijos de Eliab hijo de Rubén; cómo abrió la tierra su boca, y tragóse á ellos y á sus casas, y sus tiendas, y toda la hacienda que tenían en pie en medio de todo Israel: 11:7 Mas vuestros ojos han visto todos los grandes hechos que Jehová ha ejecutado. 11:8 Guardad, pues, todos los mandamientos que yo os prescribo hoy, para que seáis esforzados, y entréis y poseáis la tierra, á la cual pasáis para poseerla; 11:9 Y para que os sean prolongados los días sobre la tierra, que juró Jehová á vuestros padres había de dar á ellos y á su simiente, tierra que fluye leche y miel.
Aliá 6 · Deuteronomio 11:10-21
11:10 Que la tierra á la cual entras para poseerla, no es como la tierra de Egipto de donde habéis salido, donde sembrabas tu simiente, y regabas con tu pie, como huerto de hortaliza. 11:11 La tierra á la cual pasáis para poseerla, es tierra de montes y de vegas; de la lluvia del cielo ha de beber las aguas; 11:12 Tierra de la cual Jehová tu Dios cuida: siempre están sobre ella los ojos de Jehová tu Dios, desde el principio del año hasta el fin de él. 11:13 Y será que, si obedeciereis cuidadosamente mis mandamientos que yo os prescribo hoy, amando á Jehová vuestro Dios, y sirviéndolo con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma, 11:14 Yo daré la lluvia de vuestra tierra en su tiempo, la temprana y la tardía; y cogerás tu grano, y tu vino, y tu aceite. 11:15 Daré también hierba en tu campo para tus bestias; y comerás, y te hartarás. 11:16 Guardaos, pues, que vuestro corazón no se infatúe, y os apartéis, y sirváis á dioses ajenos, y os inclinéis á ellos; 11:17 Y así se encienda el furor de Jehová sobre vosotros, y cierre los cielos, y no haya lluvia, ni la tierra dé su fruto, y perezcáis presto de la buena tierra que os da Jehová. 11:18 Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis por señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos. 11:19 Y las enseñaréis á vuestros hijos, hablando de ellas, ora sentado en tu casa, ó andando por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes: 11:20 Y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus portadas: 11:21 Para que sean aumentados vuestros días, y los días de vuestros hijos, sobre la tierra que juró Jehová á vuestros padres que les había de dar, como los días de los cielos sobre la tierra.
Aliá 7 · Deuteronomio 11:22-25
11:22 Porque si guardareis cuidadosamente todos estos mandamientos que yo os prescribo, para que los cumpláis; como améis á Jehová vuestro Dios andando en todos sus caminos, y á él os allegareis, 11:23 Jehová también echará todas estas gentes de delante de vosotros y poseeréis gentes grandes y más fuertes que vosotros. 11:24 Todo lugar que pisare la planta de vuestro pie, será vuestro: desde el desierto y el Líbano, desde el río, el río Eufrates, hasta la mar postrera será vuestro término. 11:25 Nadie se sostendrá delante de vosotros: miedo y temor de vosotros pondrá Jehová vuestro Dios sobre la haz de toda la tierra que hollareis, como él os ha dicho.
✦ Haftará (Profetas)
49:14 Mas Sión dijo: Dejóme Jehová, y el Señor se olvidó de mí. 49:15 ¿ Olvidaráse la mujer de lo que parió, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque se olviden ellas, yo no me olvidaré de ti. 49:16 He aquí que en las palmas te tengo esculpida: delante de mí están siempre tus muros. 49:17 Tus edificadores vendrán aprisa; tus destruidores y tus asoladores saldrán de ti. 49:18 Alza tus ojos alrededor, y mira: todos estos se han reunido, han venido á ti. Vivo yo, dice Jehová, que de todos, como de vestidura de honra, serás vestida; y de ellos serás ceñida como novia. 49:19 Porque tus asolamientos, y tus ruinas, y tu tierra desierta, ahora será angosta por la multitud de los moradores; y tus destruidores serán apartados lejos. 49:20 Aun los hijos de tu orfandad dirán á tus oídos: Angosto es para mí este lugar; apártate por amor de mí, para que yo more. 49:21 Y dirás en tu corazón: ¿ Quién me engendró estos? porque yo deshijada estaba y sola, peregrina y desterrada: ¿ quién pues crió éstos? He aquí yo estaba dejada sola: éstos ¿ dónde estaban? 49:22 Así dijo el Señor Jehová: He aquí, yo alzaré mi mano á las gentes, y á los pueblos levantaré mi bandera; y traerán en brazos tus hijos, y tus hijas serán traídas en hombros. 49:23 Y reyes serán tus ayos, y sus reinas tus amas de leche; el rostro inclinado á tierra te adorarán, y lamerán el polvo de tus pies: y conocerás que yo soy Jehová, que no se avergonzarán los que me esperan. 49:24 ¿ Será quitada la presa al valiente? ó ¿ libertaráse la cautividad legítima? 49:25 Así empero dice Jehová: Cierto, la cautividad será quitada al valiente, y la presa del robusto será librada; y tu pleito yo lo pleitearé, y yo salvaré á tus hijos. 49:26 Y á los que te despojaron haré comer sus carnes, y con su sangre serán embriagados como con mosto; y conocerá toda carne que yo Jehová soy Salvador tuyo, y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob. 50:1 ASÍ dijo Jehová: ¿ Qué es de la carta de repudio de vuestra madre, con la cual yo la repudié? ¿ ó quiénes son mis acreedores, á quienes os he yo vendido? He aquí que por vuestras maldades sois vendidos, y por vuestras rebeliones fué repudiada vuestra madre: 50:2 Porque vine, y nadie pareció; llamé, y nadie respondió. ¿ Ha llegado á acortarse mi mano, para no redimir? ¿ no hay en mí poder para librar? He aquí que con mi reprensión hago secar la mar; torno los ríos en desierto, hasta pudrirse sus peces, y morirse de sed por falta de agua. 50:3 Visto de oscuridad los cielos, y torno como saco su cobertura. 50:4 El Señor Jehová me dió lengua de sabios, para saber hablar en sazón palabra al cansado; despertará de mañana, despertaráme de mañana oído, para que oiga como los sabios. 50:5 El Señor Jehová me abrió el oído, y yo no fuí rebelde, ni me torné atrás. 50:6 Dí mi cuerpo á los heridores, y mis mejillas á los que me mesaban el cabello: no escondí mi rostro de las injurias y esputos. 50:7 Porque el Señor Jehová me ayudará; por tanto no me avergoncé: por eso puse mi rostro como un pedernal, y sé que no seré avergonzado. 50:8 Cercano está de mí el que me justifica; ¿ quién contenderá conmigo? juntémonos. ¿ Quién es el adversario de mi causa? acérquese á mí. 50:9 He aquí que el Señor Jehová me ayudará; ¿ quién hay que me condene? He aquí que todos ellos como ropa de vestir se envejecerán; los comerá polilla. 50:10 ¿ Quién hay entre vosotros que teme á Jehová, y oye la voz de su siervo? el que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios. 50:11 He aquí que todos vosotros encendéis fuego, y estáis cercados de centellas: andad á la luz de vuestro fuego, y á las centellas que encendisteis. De mi mano os vendrá esto; en dolor seréis sepultados. 51:1 OIDME, los que seguís justicia, los que buscáis á Jehová: mirad á la piedra de donde fuisteis cortados, y á la caverna de la fosa de donde fuisteis arrancados. 51:2 Mirad á Abraham vuestro padre, y á Sara que os parió; porque solo lo llamé, y bendíjelo, y multipliquélo. 51:3 Ciertamente consolará Jehová á Sión: consolará todas sus soledades, y tornará su desierto como paraíso, y su soledad como huerto de Jehová: hallarse ha en ella alegría y gozo, alabanza y voz de cantar.
✦ Brit Hadashah (Pacto Renovado)
11:8 Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir por heredad; y salió sin saber dónde iba. 11:9 Por fe habitó en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en cabañas con Isaac y Jacob, herederos juntamente de la misma promesa: 11:10 Porque esperaba ciudad con fundamentos, el artífice y hacedor de la cual es Dios. 11:11 Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir simiente; y parió aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó ser fiel el que lo había prometido. 11:12 Por lo cual también, de uno, y ése ya amortecido, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está á la orilla de la mar. 11:13 Conforme á la fe murieron todos éstos sin haber recibido las promesas, sino mirándolas de lejos, y creyéndolas, y saludándolas, y confesando que eran peregrinos y advenedizos sobre la tierra.
8:31 ¿ Pues qué diremos á esto? Si Dios por nosotros, ¿ quién contra nosotros? 8:32 El que aun á su propio Hijo no perdonó, antes le entregó por todos nosotros, ¿ cómo no nos dará también con él todas las cosas? 8:33 ¿ Quién acusará á los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. 8:34 ¿ Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, quien además está á la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. 8:35 ¿ Quién nos apartará del amor de Cristo? tribulación? ó angustia? ó persecución? ó hambre? ó desnudez? ó peligro? ó cuchillo? 8:36 Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo: somos estimados como ovejas de matadero. 8:37 Antes, en todas estas cosas hacemos más que vencer por medio de aquel que nos amó. 8:38 Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 8:39 Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.