Devocional mesiánico

Reé

רְאֵה

Shabat · 28 de agosto de 2027

Torá: Deuteronomio 11:26–16:17 · Haftará: Isaías 54:11–55:5 · Brit Hadashah: Juan 7:37-52; 1 Juan 4:1-6

La porción esta semana

Resumen de la porción

Moshé pone delante del pueblo una elección binaria: bendición si escuchan los mandamientos, maldición si se apartan (Deuteronomio 11:26-28). Ordena centralizar el culto en «el lugar que Jehová vuestro Dios escogiere» (Deuteronomio 12:5), advierte sobre falsos profetas que incitan a servir a dioses ajenos (Deuteronomio 13:1-5), enumera los animales puros e impuros (Deuteronomio 14:3-21), regula el diezmo, la remisión de deudas cada siete años y la liberación de siervos hebreos (Deuteronomio 15:1-18), y culmina con las tres fiestas de peregrinación: Pésaj, Shavuot y Sucot (Deuteronomio 16:1-17).

El hilo de la parashá

La palabra que abre la parashá, reé («ve» o «mira»), no es decorativa: todo lo que sigue depende de saber discernir. Israel debe ver la diferencia entre bendición y maldición, entre el lugar que Dios escoge y los lugares que las naciones eligieron para sí, entre el profeta verdadero y el que «te diere señal ó prodigio» para arrastrarte tras dioses ajenos (Deuteronomio 13:1-3). Incluso la prueba —«Jehová vuestro Dios os prueba, para saber si amáis á Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón» (Deuteronomio 13:3)— no es un obstáculo sino un mecanismo de fidelidad.

Ese discernimiento no es abstracto: se ejerce en el lugar concreto que Dios escoge para poner su nombre (Deuteronomio 12:5, 12:11, 12:18), donde el pueblo entero —hijo, hija, siervo, sierva, Levita, extranjero, huérfano, viuda— come y se alegra delante de Jehová. La alegría no es privada ni espontánea: tiene un lugar, un tiempo y una mesa compartida. Las tres fiestas de peregrinación (Deuteronomio 16:16) son la culminación de ese principio: tres veces al año todo Israel converge en el sitio que Dios eligió, «y no parecerá vacío delante de Jehová» (Deuteronomio 16:16).

La haftará

Isaías retoma la imagen del lugar edificado por Dios mismo —una ciudad cimentada sobre piedras preciosas (Isaías 54:11-12)— y la convierte en invitación abierta: «A todos los sedientos: Venid á las aguas» (Isaías 55:1). Lo que en Deuteronomio era un mandato de presentarse ante Jehová en el lugar escogido, en Isaías se vuelve gracia sin precio: «venid, comprad, sin dinero y sin precio» (Isaías 55:1). El eco es directo: la mesa de la fiesta deuteronómica, donde nadie —ni el Levita sin heredad, ni el pobre— queda fuera, anticipa un pacto eterno ofrecido a «gente que no conociste» (Isaías 55:5).

El Mesías en la porción

Yeshúa se pone en pie precisamente «en el postrer día grande de la fiesta» —Sucot, la misma solemnidad de las cabañas que Deuteronomio 16:13-15 ordena celebrar en el lugar escogido— y clama: «Si alguno tiene sed, venga á mí y beba» (Juan 7:37). Es la voz de Isaías 55:1 encarnada en el lugar mismo que Deuteronomio 12:5 señalaba: el Templo, donde Israel se congregaba para alegrarse delante de Dios. Él no señala hacia el lugar; se declara el lugar.

La disensión que sigue —«¿De Galilea ha de venir el Cristo?» (Juan 7:41)— es el mismo ejercicio de discernimiento que exige Deuteronomio 13: probar si la señal viene de Dios o solo parece impresionante. Los Fariseos juzgan por procedencia geográfica; Nicodemo pide un juicio conforme a la ley, oyendo primero (Juan 7:51). Juan lo resuelve con el criterio que Deuteronomio nunca podría dar por adelantado, porque el Mesías aún no había venido en carne: «todo espíritu que confiesa que Jesucristo es venido en carne es de Dios» (1 Juan 4:2). El discernimiento de Deuteronomio 13 encuentra su prueba definitiva.

Para la semana

Antes de discernir una voz que promete señales, pregúntate no por su elocuencia sino por su fruto y su confesión, como enseña la prueba de espíritus. Practica esta semana la alegría prescrita: comparte una mesa con alguien sin heredad ni respaldo —el equivalente actual del Levita, el extranjero o la viuda— sin que se sienta invitado por lástima sino por mandato.

Reflexión devocional mesiánica generada con IA sobre los textos de la porción, revisable contra las lecturas citadas.

Torácada número de versículo abre su interlineal hebreo

Aliá 1 · Deuteronomio 11:26–12:10

11:26 He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición: 11:27 La bendición, si oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, que yo os prescribo hoy; 11:28 Y la maldición, si no oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no habéis conocido. 11:29 Y será que, cuando Jehová tu Dios te introdujere en la tierra á la cual vas para poseerla, pondrás la bendición sobre el monte Gerizim, y la maldición sobre el monte Ebal: 11:30 Los cuales están de la otra parte del Jordán, tras el camino del occidente en la tierra del Cananeo, que habita en la campiña delante de Gilgal, junto á los llanos de Moreh. 11:31 Porque vosotros pasáis el Jordán, para ir á poseer la tierra que os da Jehová vuestro Dios; y la poseeréis, y habitaréis en ella. 11:32 Cuidaréis, pues, de poner por obra todos los estatutos y derechos que yo presento hoy delante de vosotros. 12:1 ESTOS son los estatutos y derechos que cuidaréis de poner por obra, en la tierra que Jehová el Dios de tus padres te ha dado para que la poseas, todos los días que vosotros viviereis sobre la tierra. 12:2 Destruiréis enteramente todos los lugares donde las gentes que vosotros heredareis sirvieron á sus dioses, sobre los montes altos, y sobre los collados, y debajo de todo árbol espeso: 12:3 Y derribaréis sus altares, y quebraréis sus imágenes, y sus bosques consumiréis con fuego: y destruiréis las esculturas de sus dioses, y extirparéis el nombre de ellas de aquel lugar. 12:4 No haréis así á Jehová vuestro Dios. 12:5 Mas el lugar que Jehová vuestro Dios escogiere de todas vuestras tribus, para poner allí su nombre para su habitación, ése buscaréis, y allá iréis: 12:6 Y allí llevaréis vuestros holocaustos, y vuestros sacrificios, y vuestros diezmos, y la ofrenda elevada de vuestras manos, y vuestros votos, y vuestras ofrendas voluntarias, y los primerizos de vuestras vacas y de vuestras ovejas: 12:7 Y comeréis allí delante de Jehová vuestro Dios, y os alegraréis, vosotros y vuestras familias, en toda obra de vuestras manos en que Jehová tu Dios te hubiere bendecido. 12:8 No haréis como todo lo que nosotros hacemos aquí ahora, cada uno lo que le parece, 12:9 Porque aun hasta ahora no habéis entrado al reposo y á la heredad que os da Jehová vuestro Dios. 12:10 Mas pasaréis el Jordán, y habitaréis en la tierra que Jehová vuestro Dios os hace heredar, y él os dará reposo de todos vuestros enemigos alrededor, y habitaréis seguros.

Aliá 2 · Deuteronomio 12:11-28

12:11 Y al lugar que Jehová vuestro Dios escogiere para hacer habitar en él su nombre, allí llevaréis todas las cosas que yo os mando: vuestros holocaustos, y vuestros sacrificios, vuestros diezmos, y las ofrendas elevadas de vuestras manos, y todo lo escogido de vuestros votos que hubiereis prometido á Jehová; 12:12 Y os alegraréis delante de Jehová vuestro Dios, vosotros, y vuestros hijos, y vuestras hijas, y vuestros siervos, y vuestras siervas, y el Levita que estuviere en vuestras poblaciones: por cuanto no tiene parte ni heredad con vosotros. 12:13 Guárdate, que no ofrezcas tus holocaustos en cualquier lugar que vieres; 12:14 Mas en el lugar que Jehová escogiere, en una de tus tribus, allí ofrecerás tus holocaustos, y allí harás todo lo que yo te mando. 12:15 Con todo, podrás matar y comer carne en todas tus poblaciones conforme al deseo de tu alma, según la bendición de Jehová tu Dios que él te habrá dado: el inmundo y el limpio la comerá, como la de corzo ó de ciervo: 12:16 Salvo que sangre no comeréis; sobre la tierra la derramaréis como agua. 12:17 Ni podrás comer en tus poblaciones el diezmo de tu grano, ó de tu vino, ó de tu aceite, ni los primerizos de tus vacas, ni de tus ovejas, ni tus votos que prometieres, ni tus ofrendas voluntarias, ni las elevadas ofrendas de tus manos: 12:18 Mas delante de Jehová tu Dios las comerás, en el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido, tú, y tu hijo, y tu hija, y tu siervo, y tu sierva, y el Levita que está en tus poblaciones: y alegrarte has delante de Jehová tu Dios en toda obra de tus manos. 12:19 Ten cuidado de no desamparar al Levita en todos tus días sobre tu tierra. 12:20 Cuando Jehová tu Dios ensanchare tu término, como él te ha dicho, y tú dijeres, Comeré carne, porque deseó tu alma comerla, conforme á todo el deseo de tu alma comerás carne. 12:21 Cuando estuviere lejos de ti el lugar que Jehová tu Dios habrá escogido, para poner allí su nombre, matarás de tus vacas y de tus ovejas, que Jehová te hubiere dado, como te he mandado yo, y comerás en tus puertas según todo lo que deseare tu alma. 12:22 Lo mismo que se come el corzo y el ciervo, así las comerás: el inmundo y el limpio comerán también de ellas. 12:23 Solamente que te esfuerces á no comer sangre: porque la sangre es el alma; y no has de comer el alma juntamente con su carne. 12:24 No la comerás: en tierra la derramarás como agua. 12:25 No comerás de ella; para que te vaya bien á ti, y á tus hijos después de ti, cuando hicieres lo recto en ojos de Jehová. 12:26 Empero las cosas que tuvieres tú consagradas, y tus votos, las tomarás, y vendrás al lugar que Jehová hubiere escogido: 12:27 Y ofrecerás tus holocaustos, la carne y la sangre, sobre el altar de Jehová tu Dios: y la sangre de tus sacrificios será derramada sobre el altar de Jehová tu Dios, y comerás la carne. 12:28 Guarda y escucha todas estas palabras que yo te mando, porque te vaya bien á ti y á tus hijos después de ti para siempre, cuando hicieres lo bueno y lo recto en los ojos de Jehová tu Dios.

Aliá 3 · Deuteronomio 12:29–13:18

12:29 Cuando hubiere devastado delante de ti Jehová tu Dios las naciones á donde tú vas para poseerlas, y las heredares, y habitares en su tierra, 12:30 Guárdate que no tropieces en pos de ellas, después que fueren destruídas delante de ti: no preguntes acerca de sus dioses, diciendo: De la manera que servían aquellas gentes á sus dioses, así haré yo también. 12:31 No harás así á Jehová tu Dios; porque todo lo que Jehová aborrece, hicieron ellos á sus dioses; pues aun á sus hijos é hijas quemaban en el fuego á sus dioses. 12:32 Cuidaréis de hacer todo lo que yo os mando: no añadirás á ello, ni quitarás de ello. 13:1 CUANDO se levantare en medio de ti profeta, ó soñador de sueños, y te diere señal ó prodigio, 13:2 Y acaeciere la señal ó prodigio que él te dijo, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y sirvámosles; 13:3 No darás oído á las palabras de tal profeta, ni al tal soñador de sueños: porque Jehová vuestro Dios os prueba, para saber si amáis á Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma. 13:4 En pos de Jehová vuestro Dios andaréis, y á él temeréis, y guardaréis sus mandamientos, y escucharéis su voz, y á él serviréis, y á él os allegaréis. 13:5 Y el tal profeta ó soñador de sueños, ha de ser muerto; por cuanto trató de rebelión contra Jehová vuestro Dios, que te sacó de tierra de Egipto, y te rescató de casa de siervos, y de echarte del camino por el que Jehová tu Dios te mandó que anduvieses: y así quitarás el mal de en medio de ti. 13:6 Cuando te incitare tu hermano, hijo de tu madre, ó tu hijo, ó tu hija, ó la mujer de tu seno, ó tu amigo que sea como tu alma, diciendo en secreto: Vamos y sirvamos á dioses ajenos, que ni tú ni tus padres conocisteis, 13:7 De los dioses de los pueblos que están en vuestros alrededores cercanos á ti, ó lejos de ti, desde el un cabo de la tierra hasta el otro cabo de ella; 13:8 No consentirás con él, ni le darás oído; ni tu ojo le perdonará, ni tendrás compasión, ni lo encubrirás: 13:9 Antes has de matarlo; tu mano será primero sobre él para matarle, y después la mano de todo el pueblo. 13:10 Y has de apedrearlo con piedras, y morirá; por cuanto procuró apartarte de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de siervos: 13:11 Para que todo Israel oiga, y tema, y no tornen á hacer cosa semejante á esta mala cosa en medio de ti. 13:12 Cuando oyeres de alguna de tus ciudades que Jehová tu Dios te da para que mores en ellas, que se dice: 13:13 Hombres, hijos de impiedad, han salido de en medio de ti, que han instigado á los moradores de su ciudad, diciendo: Vamos y sirvamos á dioses ajenos, que vosotros no conocisteis; 13:14 Tú inquirirás, y buscarás, y preguntarás con diligencia; y si pareciere verdad, cosa cierta, que tal abominación se hizo en medio de ti, 13:15 Irremisiblemente herirás á filo de espada los moradores de aquella ciudad, destruyéndola con todo lo que en ella hubiere, y también sus bestias á filo de espada. 13:16 Y juntarás todo el despojo de ella en medio de su plaza, y consumirás con fuego la ciudad y todo su despojo, todo ello, á Jehová tu Dios: y será un montón para siempre: nunca más se edificará. 13:17 Y no se pegará algo á tu mano del anatema; porque Jehová se aparte del furor de su ira, y te dé mercedes, y tenga misericordia de ti, y te multiplique, como lo juró á tus padres, 13:18 Cuando obedecieres á la voz de Jehová tu Dios, guardando todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, para hacer lo recto en ojos de Jehová tu Dios.

Aliá 4 · Deuteronomio 14:1-21

14:1 HIJOS sois de Jehová vuestro Dios: no os sajaréis, ni pondréis calva sobre vuestros ojos por muerto; 14:2 Porque eres pueblo santo á Jehová tu Dios, y Jehová te ha escogido para que le seas un pueblo singular de entre todos los pueblos que están sobre la haz de la tierra. 14:3 Nada abominable comerás. 14:4 Estos son los animales que comeréis: el buey, la oveja, y la cabra, 14:5 El ciervo, el corzo, y el búfalo, y el cabrío salvaje, y el unicornio, y buey salvaje, y cabra montés. 14:6 Y todo animal de pezuñas, que tiene hendidura de dos uñas, y que rumiare entre los animales, ese comeréis. 14:7 Empero estos no comeréis de los que rumian, ó tienen uña hendida: camello, y liebre, y conejo, porque rumian, mas no tienen uña hendida, os serán inmundos; 14:8 Ni puerco: porque tiene uña hendida, mas no rumia, os será inmundo. De la carne de éstos no comeréis, ni tocaréis sus cuerpos muertos. 14:9 Esto comeréis de todo lo que está en el agua: todo lo que tiene aleta y escama comeréis; 14:10 Mas todo lo que no tuviere aleta y escama, no comeréis: inmundo os será. 14:11 Toda ave limpia comeréis. 14:12 Y estas son de las que no comeréis: el águila, y el azor, y el esmerejón, 14:13 Y el ixio, y el buitre, y el milano según su especie, 14:14 Y todo cuervo según su especie, 14:15 Y el buho, y la lechuza, y el cuclillo, y el halcón según su especie, 14:16 Y el herodión, y el cisne, y el ibis, 14:17 Y el somormujo, y el calamón, y el corvejón, 14:18 Y la cigüeña, y la garza según su especie, y la abubilla, y el murciélago. 14:19 Y todo reptil alado os será inmundo: no se comerá. 14:20 Toda ave limpia comeréis. 14:21 Ninguna cosa mortecina comeréis: al extranjero que está en tus poblaciones la darás, y él la comerá: ó véndela al extranjero; porque tú eres pueblo santo á Jehová tu Dios. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.

Aliá 5 · Deuteronomio 14:22-29

14:22 Indispensablemente diezmarás todo el producto de tu simiente, que rindiere el campo cada un año. 14:23 Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere para hacer habitar allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino, y de tu aceite, y los primerizos de tus manadas, y de tus ganados, para que aprendas á temer á Jehová tu Dios todos los días. 14:24 Y si el camino fuere tan largo que tú no puedas llevarlo por él, por estar lejos de ti el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido para poner en él su nombre, cuando Jehová tu Dios te bendijere, 14:25 Entonces venderlo has, y atarás el dinero en tu mano, y vendrás al lugar que Jehová tu Dios escogiere; 14:26 Y darás el dinero por todo lo que deseare tu alma, por vacas, ó por ovejas, ó por vino, ó por sidra, ó por cualquier cosa que tu alma te demandare: y comerás allí delante de Jehová tu Dios, y te alegrarás tú y tu familia. 14:27 Y no desampararás al Levita que habitare en tus poblaciones; porque no tiene parte ni heredad contigo. 14:28 Al cabo de cada tres años sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año, y lo guardarás en tus ciudades: 14:29 Y vendrá el Levita, que no tiene parte ni heredad contigo, y el extranjero, y el huérfano, y la viuda, que hubiere en tus poblaciones, y comerán y serán saciados; para que Jehová tu Dios te bendiga en toda obra de tus manos que hicieres.

Aliá 6 · Deuteronomio 15:1-18

15:1 AL cabo de siete años harás remisión. 15:2 Y esta es la manera de la remisión: perdonará á su deudor todo aquél que hizo empréstito de su mano, con que obligó á su prójimo: no lo demandará más á su prójimo, ó á su hermano; porque la remisión de Jehová es pregonada. 15:3 Del extranjero demandarás el reintegro: mas lo que tu hermano tuviere tuyo, lo perdonará tu mano; 15:4 Para que así no haya en ti mendigo; porque Jehová te bendecirá con abundancia en la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad para que la poseas, 15:5 Si empero escuchares fielmente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y cumplir todos estos mandamientos que yo te intimo hoy. 15:6 Ya que Jehová tu Dios te habrá bendecido, como te ha dicho, prestarás entonces á muchas gentes, mas tú no tomarás prestado; y enseñorearte has de muchas gentes, pero de ti no se enseñorearán. 15:7 Cuando hubiere en ti menesteroso de alguno de tus hermanos en alguna de tus ciudades, en tu tierra que Jehová tu Dios te da, no endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano á tu hermano pobre: 15:8 Mas abrirás á él tu mano liberalmente, y en efecto le prestarás lo que basta, lo que hubiere menester. 15:9 Guárdate que no haya en tu corazón perverso pensamiento, diciendo: Cerca está el año séptimo, el de la remisión; y tu ojo sea maligno sobre tu hermano menesteroso para no darle: que él podrá clamar contra ti á Jehová, y se te imputará á pecado. 15:10 Sin falta le darás, y no sea tu corazón maligno cuando le dieres: que por ello te bendecirá Jehová tu Dios en todos tus hechos, y en todo lo que pusieres mano. 15:11 Porque no faltarán menesterosos de en medio de la tierra; por eso yo te mando, diciendo: Abrirás tu mano á tu hermano, á tu pobre, y á tu menesteroso en tu tierra. 15:12 Cuando se vendiere á ti tu hermano Hebreo ó Hebrea, y te hubiere servido seis años, al séptimo año le despedirás libre de ti. 15:13 Y cuando lo despidieres libre de ti, no lo enviarás vacío: 15:14 Le abastecerás liberalmente de tus ovejas, de tu era, y de tu lagar; le darás de aquello en que Jehová te hubiere bendecido. 15:15 Y te acordarás que fuiste siervo en la tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te rescató: por tanto yo te mando esto hoy. 15:16 Y será que, si él te dijere: No saldré de contigo; porque te ama á ti y á tu casa, que le va bien contigo; 15:17 Entonces tomarás una lesna, y horadarás su oreja junto á la puerta, y será tu siervo para siempre: así también harás á tu criada. 15:18 No te parezca duro cuando le enviares libre de ti; que doblado del salario de mozo jornalero te sirvió seis años: y Jehová tu Dios te bendecirá en todo cuanto hicieres.

Aliá 7 · Deuteronomio 15:19–16:17

15:19 Santificarás á Jehová tu Dios todo primerizo macho que nacerá de tus vacas y de tus ovejas: no te sirvas del primerizo de tus vacas, ni trasquiles el primerizo de tus ovejas. 15:20 Delante de Jehová tu Dios los comerás cada un año, tú y tu familia, en el lugar que Jehová escogiere. 15:21 Y si hubiere en él tacha, ciego ó cojo, ó cualquiera mala falta, no lo sacrificarás á Jehová tu Dios. 15:22 En tus poblaciones lo comerás: el inmundo lo mismo que el limpio comerán de él, como de un corzo ó de un ciervo. 15:23 Solamente que no comas su sangre: sobre la tierra la derramarás como agua. 16:1 GUARDARÁS el mes de Abib, y harás pascua á Jehová tu Dios: porque en el mes de Abib te sacó Jehová tu Dios de Egipto de noche. 16:2 Y sacrificarás la pascua á Jehová tu Dios, de las ovejas y de las vacas, en el lugar que Jehová escogiere para hacer habitar allí su nombre. 16:3 No comerás con ella leudo; siete días comerás con ella pan por leudar, pan de aflicción, porque apriesa saliste de tierra de Egipto: para que te acuerdes del día en que saliste de la tierra de Egipto todos los días de tu vida. 16:4 Y no se dejará ver levadura contigo en todo tu término por siete días; y de la carne que matares á la tarde del primer día, no quedará hasta la mañana. 16:5 No podrás sacrificar la pascua en ninguna de tus ciudades, que Jehová tu Dios te da; 16:6 Sino en el lugar que Jehová tu Dios escogiere para hacer habitar allí su nombre, sacrificarás la pascua por la tarde á puesta del sol, al tiempo que saliste de Egipto: 16:7 Y la asarás y comerás en el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido; y por la mañana te volverás y restituirás á tu morada. 16:8 Seis días comerás ázimos, y el séptimo día será solemnidad á Jehová tu Dios: no harás obra en él. 16:9 Siete semanas te contarás: desde que comenzare la hoz en las mieses comenzarás á contarte las siete semanas. 16:10 Y harás la solemnidad de las semanas á Jehová tu Dios: de la suficiencia voluntaria de tu mano será lo que dieres, según Jehová tu Dios te hubiere bendecido. 16:11 Y te alegrarás delante de Jehová tu Dios, tú, y tu hijo, y tu hija, y tu siervo, y tu sierva, y el Levita que estuviere en tus ciudades, y el extranjero, y el huérfano, y la viuda, que estuvieren en medio de ti, en el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido para hacer habitar allí su nombre. 16:12 Y acuérdate que fuiste siervo en Egipto; por tanto guardarás y cumplirás estos estatutos. 16:13 La solemnidad de las cabañas harás por siete días, cuando hubieres hecho la cosecha de tu era y de tu lagar. 16:14 Y te alegrarás en tus solemnidades, tú, y tu hijo, y tu hija, y tu siervo, y tu sierva, y el Levita, y el extranjero, y el huérfano, y la viuda, que están en tus poblaciones. 16:15 Siete días celebrarás solemnidad á Jehová tu Dios en el lugar que Jehová escogiere; porque te habrá bendecido Jehová tu Dios en todos tus frutos, y en toda obra de tus manos, y estarás ciertamente alegre. 16:16 Tres veces cada un año parecerá todo varón tuyo delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere: en la solemnidad de los ázimos, y en la solemnidad de las semanas, y en la solemnidad de las cabañas. Y no parecerá vacío delante de Jehová: 16:17 Cada uno con el don de su mano, conforme á la bendición de Jehová tu Dios, que te hubiere dado.

Haftará (Profetas)

54:11 Pobrecita, fatigada con tempestad, sin consuelo; he aquí que yo cimentaré tus piedras sobre carbunclo, y sobre zafiros te fundaré. 54:12 Tus ventanas pondré de piedras preciosas, tus puertas de piedras de carbunclo, y todo tu término de piedras de buen gusto. 54:13 Y todos tus hijos serán enseñados de Jehová; y multiplicará la paz de tus hijos. 54:14 Con justicia serás adornada; estarás lejos de opresión, porque no temerás; y de temor, porque no se acercará á ti. 54:15 Si alguno conspirare contra ti, será sin mí: el que contra ti conspirare, delante de ti caerá. 54:16 He aquí que yo crié al herrero que sopla las ascuas en el fuego, y que saca la herramienta para su obra; y yo he criado al destruidor para destruir. 54:17 Toda herramienta que fuere fabricada contra ti, no prosperará; y tú condenarás toda lengua que se levantare contra ti en juicio. Esta es la heredad de los siervos de Jehová, y su justicia de por mí, dijo Jehová. 55:1 A TODOS los sedientos: Venid á las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad, y comed. Venid, comprad, sin dinero y sin precio, vino y leche. 55:2 ¿ Por qué gastáis el dinero no en pan, y vuestro trabajo no en hartura? Oidme atentamente, y comed del bien, y deleitaráse vuestra alma con grosura. 55:3 Inclinad vuestros oídos, y venid á mí; oid, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes á David. 55:4 He aquí, que yo lo dí por testigo á los pueblos, por jefe y por maestro á las naciones. 55:5 He aquí, llamarás á gente que no conociste, y gentes que no te conocieron correrán á ti; por causa de Jehová tu Dios, y del Santo de Israel que te ha honrado.

Brit Hadashah (Pacto Renovado)

7:37 Mas en el postrer día grande de la fiesta, Jesús se ponía en pie y clamaba, diciendo: Si alguno tiene sed, venga á mí y beba. 7:38 El que cree en mí, como dice la Escritura, ríos de agua viva correrán de su vientre. 7:39 ( Y esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él: pues aun no había venido el Espíritu Santo; porque Jesús no estaba aún glorificado.) 7:40 Entonces algunos de la multitud, oyendo este dicho, decían: Verdaderamente éste es el profeta. 7:41 Otros decían: Este es el Cristo. Algunos empero decían: ¿ De Galilea ha de venir el Cristo? 7:42 ¿ No dice la Escritura, que de la simiente de David, y de la aldea de Bethlehem, de donde era David, vendrá el Cristo? 7:43 Así que había disensión entre la gente acerca de él. 7:44 Y algunos de ellos querían prenderle; mas ninguno echó sobre él manos. 7:45 Y los ministriles vinieron á los principales sacerdotes y á los Fariseos; y ellos les dijeron: ¿ Por qué no le trajisteis? 7:46 Los ministriles respondieron: Nunca ha hablado hombre así como este hombre. 7:47 Entonces los Fariseos les respondieron: ¿ Estáis también vosotros engañados? 7:48 ¿ Ha creído en él alguno de los príncipes, ó de los Fariseos? 7:49 Mas estos comunales que no saben la ley, malditos son. 7:50 Díceles Nicodemo ( el que vino á él de noche, el cual era uno de ellos): 7:51 ¿ Juzga nuestra ley á hombre, si primero no oyere de él, y entendiere lo que ha hecho? 7:52 Respondieron y dijéronle: ¿ Eres tú también Galileo? Escudriña y ve que de Galilea nunca se levantó profeta.

4:1 AMADOS, no creáis á todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios: porque muchos falsos profetas son salidos en el mundo. 4:2 En esto conoced el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que Jesucristo es venido en carne es de Dios: 4:3 Y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo es venido en carne, no es de Dios: y éste es el espíritu del anticristo, del cual vosotros habéis oído que ha de venir, y que ahora ya está en el mundo. 4:4 Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque el que en vosotros está, es mayor que el que está en el mundo. 4:5 Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye. 4:6 Nosotros somos de Dios: el que conoce á Dios, nos oye: el que no es de Dios, no nos oye. Por esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error.