Devocional mesiánico

Behaalotjá

בְּהַעֲלֹתְךָ

Shabat · 26 de junio de 2027

Torá: Números 8:1–12:16 · Haftará: Zacarías 2:10–4:7 · Brit Hadashah: 1 Corintios 10:6-13; Apocalipsis 11:1-19

La porción esta semana

Resumen de la porción

Aarón encierra las siete lámparas del candelero de oro, y los levitas son purificados y apartados para el servicio del tabernáculo en lugar de los primogénitos. Israel celebra la primera Pascua en el desierto, con provisión para los impuros y los que están de viaje. La nube de gloria cubre el tabernáculo y marca cada partida y cada reposo del pueblo, mientras dos trompetas de plata ordenan la marcha. Pero apenas comienza el camino, el pueblo llora por carne, Moisés se agota bajo el peso del liderazgo, y María y Aarón hablan contra él por celos.

El hilo de la parashá

Behaalotjá se abre con luz ordenada —el candelero encendido «frente á frente»— y con un pueblo purificado y puesto en su lugar: los levitas «apartados... de entre los hijos de Israel» para servir donde Dios manda. La nube que cubre el tabernáculo y las trompetas de plata continúan ese mismo tema: Dios no improvisa, guía con precisión, «al mandato de Jehová... al mandato de Jehová». Todo en la primera mitad de la porción respira orden divino.

Y entonces, apenas tres días después de partir «del monte de Jehová», ese orden se estrella contra el corazón humano. El pueblo llora por los ajos y cebollas de Egipto en vez de mirar el maná que cae cada noche; Moisés pide morir bajo el peso de cargar solo a un pueblo que no deja de quejarse; María y Aarón, cegados por los celos, hablan contra el siervo más manso de la tierra. El contraste es deliberado: Dios provee luz, guía, orden y comida celestial, y la respuesta humana repetida es la murmuración. La parashá no oculta la fragilidad del pueblo redimido; la expone, precisamente en el momento en que todo estaba mejor organizado que nunca.

La haftará

Zacarías ve exactamente el mismo candelero de Números 8 —«un candelero todo de oro... con sus siete lámparas encima»— pero ahora como visión profética, no como objeto de bronce y oro martillado. La palabra que lo acompaña es la clave: «No con ejército, ni con fuerza, sino con mi espíritu, ha dicho Jehová». Junto al candelero, Josué el sumo sacerdote es despojado de «vestimentas viles» y vestido de ropas de gala, un eco directo de la purificación de los levitas en Números 8:7, donde el agua y la navaja los separan para el servicio. La haftará toma la luz y la purificación de la Torá y las proyecta hacia adelante: la restauración de Israel no vendrá por fuerza humana, sino por la provisión del mismo Espíritu que sostenía la nube sobre el tabernáculo.

El Mesías en la porción

Apocalipsis retoma literalmente la imagen de Zacarías: «Estas son las dos olivas, y los dos candeleros que están delante del Dios de la tierra» (Apocalipsis 11:4). Los dos testigos llevan la misma vocación que el candelero del tabernáculo y la visión de Zacarías: dar luz y testimonio en medio de la oposición, sin ejército ni fuerza propia, sostenidos únicamente por el Espíritu, hasta ser vindicados cuando «el espíritu de vida enviado de Dios, entró en ellos». La luz que Aarón encendía «frente á frente» del candelero se convierte en testimonio profético que ninguna bestia puede apagar del todo.

Pablo, por su parte, toma directamente las escenas más oscuras de esta misma porción —la codicia por la carne, la murmuración contra Moisés— y las nombra sin rodeos: «estas cosas les acontecieron en figura... escritas para nuestra admonición» (1 Corintios 10:11). La generación que vio la nube, comió el maná y escuchó las trompetas de plata es la misma que cayó en la queja. El Mesías no anula esa advertencia; la confirma como espejo para quienes han recibido luz mayor.

Para la semana

Antes de nombrar una carencia, nombra primero la provisión que ya tienes delante —el maná que cae cada noche suele pasar inadvertido cuando el corazón mira hacia atrás. Esta semana, cuando surja la queja, detente y pregunta si estás murmurando contra la guía o simplemente extrañando Egipto.

Reflexión devocional mesiánica generada con IA sobre los textos de la porción, revisable contra las lecturas citadas.

Torácada número de versículo abre su interlineal hebreo

Aliá 1 · Números 8:1-14

8:1 Y HABLÓ Jehová á Moisés, diciendo: 8:2 Habla á Aarón, y dile: Cuando encendieres las lámparas, las siete lámparas alumbrarán frente á frente del candelero. 8:3 Y Aarón lo hizo así; que encendió enfrente del candelero sus lámparas, como Jehová lo mandó á Moisés. 8:4 Y esta era la hechura del candelero: de oro labrado á martillo; desde su pie hasta sus flores era labrado á martillo: conforme al modelo que Jehová mostró á Moisés, así hizo el candelero. 8:5 Y Jehová habló á Moisés, diciendo: 8:6 Toma á los Levitas de entre los hijos de Israel, y expíalos. 8:7 Y así les harás para expiarlos: rocía sobre ellos el agua de la expiación, y haz pasar la navaja sobre toda su carne, y lavarán sus vestidos, y serán expiados. 8:8 Luego tomarán un novillo, con su presente de flor de harina amasada con aceite; y tomarás otro novillo para expiación. 8:9 Y harás llegar los Levitas delante del tabernáculo del testimonio, y juntarás toda la congregación de los hijos de Israel; 8:10 Y cuando habrás hecho llegar los Levitas delante de Jehová, pondrán los hijos de Israel sus manos sobre los Levitas; 8:11 Y ofrecerá Aarón los Levitas delante de Jehová en ofrenda de los hijos de Israel, y servirán en el ministerio de Jehová. 8:12 Y los Levitas pondrán sus manos sobre las cabezas de los novillos: y ofrecerás el uno por expiación, y el otro en holocausto á Jehová, para expiar los Levitas. 8:13 Y harás presentar los Levitas delante de Aarón, y delante de sus hijos, y los ofrecerás en ofrenda á Jehová. 8:14 Así apartarás los Levitas de entre los hijos de Israel; y serán míos los Levitas.

Aliá 2 · Números 8:15-26

8:15 Y después de eso vendrán los Levitas á ministrar en el tabernáculo del testimonio: los expiarás pues, y los ofrecerás en ofrenda. 8:16 Porque enteramente me son á mí dados los Levitas de entre los hijos de Israel, en lugar de todo aquel que abre matriz; helos tomado para mí en lugar de los primogénitos de todos los hijos de Israel. 8:17 Porque mío es todo primogénito en los hijos de Israel, así de hombres como de animales; desde el día que yo herí todo primogénito en la tierra de Egipto, los santifiqué para mí. 8:18 Y he tomado los Levitas en lugar de todos los primogénitos en los hijos de Israel. 8:19 Y yo he dado en don los Levitas á Aarón y á sus hijos de entre los hijos de Israel, para que sirvan el ministerio de los hijos de Israel en el tabernáculo del testimonio, y reconcilien á los hijos de Israel; porque no haya plaga en los hijos de Israel, llegando los hijos de Israel al santuario. 8:20 Y Moisés, y Aarón, y toda la congregación de los hijos de Israel, hicieron de los Levitas conforme á todas las cosas que mandó Jehová á Moisés acerca de los Levitas; así hicieron de ellos los hijos de Israel. 8:21 Y los Levitas se purificaron, y lavaron sus vestidos; y Aarón los ofreció en ofrenda delante de Jehová, é hizo Aarón expiación por ellos para purificarlos. 8:22 Y así vinieron después los Levitas para servir en su ministerio en el tabernáculo del testimonio, delante de Aarón y delante de sus hijos: de la manera que mandó Jehová á Moisés acerca de los Levitas, así hicieron con ellos. 8:23 Y habló Jehová á Moisés, diciendo: 8:24 Esto cuanto á los Levitas: de veinte y cinco años arriba entrarán á hacer su oficio en el servicio del tabernáculo del testimonio: 8:25 Mas desde los cincuenta años volverán del oficio de su ministerio, y nunca más servirán: 8:26 Pero servirán con sus hermanos en el tabernáculo del testimonio, para hacer la guarda, bien que no servirán en el ministerio. Así harás de los Levitas cuanto á sus oficios.

Aliá 3 · Números 9:1-14

9:1 Y HABLÓ Jehová á Moisés en el desierto de Sinaí, en el segundo año de su salida de la tierra de Egipto, en el mes primero, diciendo: 9:2 Los hijos de Israel harán la pascua á su tiempo. 9:3 El décimocuarto día de este mes, entre las dos tardes, la haréis á su tiempo: conforme á todos sus ritos, y conforme á todas sus leyes la haréis. 9:4 Y habló Moisés á los hijos de Israel, para que hiciesen la pascua. 9:5 E hicieron la pascua en el mes primero, á los catorce días del mes, entre las dos tardes, en el desierto de Sinaí: conforme á todas las cosas que mandó Jehová á Moisés, así hicieron los hijos de Israel. 9:6 Y hubo algunos que estaban inmundos á causa de muerto, y no pudieron hacer la pascua aquel día; y llegaron delante de Moisés y delante de Aarón aquel día; 9:7 Y dijéronle aquellos hombres: Nosotros somos inmundos por causa de muerto; ¿ por qué seremos impedidos de ofrecer ofrenda á Jehová á su tiempo entre los hijos de Israel? 9:8 Y Moisés les respondió: Esperad, y oiré qué mandará Jehová acerca de vosotros. 9:9 Y Jehová habló á Moisés, diciendo: 9:10 Habla á los hijos de Israel, diciendo: Cualquiera de vosotros ó de vuestras generaciones, que fuere inmundo por causa de muerto ó estuviere de viaje lejos, hará pascua á Jehová: 9:11 En el mes segundo, á los catorce días del mes, entre las dos tardes, la harán: con cenceñas y hierbas amargas la comerán; 9:12 No dejarán de él para la mañana, ni quebrarán hueso en él: conforme á todos los ritos de la pascua la harán. 9:13 Mas el que estuviere limpio, y no estuviere de viaje, si dejare de hacer la pascua, la tal persona será cortada de sus pueblos: por cuanto no ofreció á su tiempo la ofrenda de Jehová, el tal hombre llevará su pecado. 9:14 Y si morare con vosotros peregrino, é hiciere la pascua á Jehová, conforme al rito de la pascua y conforme á sus leyes así la hará: un mismo rito tendréis, así el peregrino como el natural de la tierra.

Aliá 4 · Números 9:15–10:10

9:15 Y el día que el tabernáculo fué levantado, la nube cubrió el tabernáculo sobre la tienda del testimonio; y á la tarde había sobre el tabernáculo como una apariencia de fuego, hasta la mañana. 9:16 Así era continuamente: la nube lo cubría, y de noche la apariencia de fuego. 9:17 Y según que se alzaba la nube del tabernáculo, los hijos de Israel se partían: y en el lugar donde la nube paraba, allí alojaban los hijos de Israel. 9:18 Al mandato de Jehová los hijos de Israel se partían: y al mandato de Jehová asentaban el campo: todos los días que la nube estaba sobre el tabernáculo, ellos estaban quedos. 9:19 Y cuando la nube se detenía sobre el tabernáculo muchos días, entonces los hijos de Israel guardaban la ordenanza de Jehová y no partían. 9:20 Y cuando sucedía que la nube estaba sobre el tabernáculo pocos días, al dicho de Jehová alojaban, y al dicho de Jehová partían. 9:21 Y cuando era que la nube se detenía desde la tarde hasta la mañana, cuando á la mañana la nube se levantaba, ellos partían: ó si había estado el día, y á la noche la nube se levantaba, entonces partían. 9:22 O si dos días, ó un mes, ó un año, mientras la nube se detenía sobre el tabernáculo quedándose sobre él, los hijos de Israel se estaban acampados, y no movían: mas cuando ella se alzaba, ellos movían. 9:23 Al dicho de Jehová asentaban, y al dicho de Jehová partían, guardando la ordenanza de Jehová, como lo había Jehová dicho por medio de Moisés. 10:1 Y JEHOVÁ habló á Moisés, diciendo: 10:2 Hazte dos trompetas de plata; de obra de martillo las harás, las cuales te servirán para convocar la congregación, y para hacer mover el campo. 10:3 Y cuando las tocaren, toda la congregación se juntará á ti á la puerta del tabernáculo del testimonio. 10:4 Mas cuando tocaren sólo la una, entonces se congregarán á ti los príncipes, las cabezas de los millares de Israel. 10:5 Y cuando tocareis alarma, entonces moverán el campo de los que están alojados al oriente. 10:6 Y cuando tocareis alarma la segunda vez, entonces moverán el campo de los que están alojados al mediodía: alarma tocarán á sus partidas. 10:7 Empero cuando hubiereis de juntar la congregación, tocaréis, mas no con sonido de alarma. 10:8 Y los hijos de Aarón, los sacerdotes, tocarán las trompetas; y las tendréis por estatuto perpetuo por vuestras generaciones. 10:9 Y cuando viniereis á la guerra en vuestra tierra contra el enemigo que os molestare, tocaréis alarma con las trompetas: y seréis en memoria delante de Jehová vuestro Dios, y seréis salvos de vuestros enemigos. 10:10 Y en el día de vuestra alegría, y en vuestras solemnidades, y en los principios de vuestros meses, tocaréis las trompetas sobre vuestros holocaustos, y sobre los sacrificios de vuestras paces, y os serán por memoria delante de vuestro Dios: Yo Jehová vuestro Dios.

Aliá 5 · Números 10:11-34

10:11 Y fué en el año segundo, en el mes segundo, á los veinte del mes, que la nube se alzó del tabernáculo del testimonio. 10:12 Y movieron los hijos de Israel por sus partidas del desierto de Sinaí; y paró la nube en el desierto de Parán. 10:13 Y movieron la primera vez al dicho de Jehová por mano de Moisés. 10:14 Y la bandera del campo de los hijos de Judá comenzó á marchar primero, por sus escuadrones: y Naasón, hijo de Aminadab, era sobre su ejército. 10:15 Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Issachâr, Nathanael hijo de Suar. 10:16 Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Zabulón, Eliab hijo de Helón. 10:17 Y después que estaba ya desarmado el tabernáculo, movieron los hijos de Gersón y los hijos de Merari, que lo llevaban. 10:18 Luego comenzó á marchar la bandera del campo de Rubén por sus escuadrones: y Elisur, hijo de Sedeur, era sobre su ejército. 10:19 Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Simeón, Selumiel hijo de Zurisaddai. 10:20 Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Gad, Eliasaph hijo de Dehuel. 10:21 Luego comenzaron á marchar los Coathitas llevando el santuario; y entre tanto que ellos llegaban, los otros acondicionaron el tabernáculo. 10:22 Después comenzó á marchar la bandera del campo de los hijos de Ephraim por sus escuadrones: y Elisama, hijo de Ammiud, era sobre su ejército. 10:23 Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Manasés, Gamaliel hijo de Pedasur. 10:24 Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Benjamín, Abidán hijo de Gedeón. 10:25 Luego comenzó á marchar la bandera del campo de los hijos de Dan por sus escuadrones, recogiendo todos los campos: y Ahiezer, hijo de Ammisaddai, era sobre su ejército. 10:26 Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Aser, Pagiel hijo de Ocrán. 10:27 Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Nephtalí, Ahira hijo de Enán. 10:28 Estas son las partidas de los hijos de Israel por sus ejércitos, cuando se movían. 10:29 Entonces dijo Moisés á Hobab, hijo de Ragüel Madianita, su suegro: Nosotros nos partimos para el lugar del cual Jehová ha dicho: Yo os lo daré. Ven con nosotros, y te haremos bien: porque Jehová ha hablado bien respecto á Israel. 10:30 Y él le respondió: Yo no iré, sino que me marcharé á mi tierra y á mi parentela. 10:31 Y él le dijo: Ruégote que no nos dejes; porque tú sabes nuestros alojamientos en el desierto, y nos serás en lugar de ojos. 10:32 Y será, que si vinieres con nosotros, cuando tuviéremos el bien que Jehová nos ha de hacer, nosotros te haremos bien. 10:33 Así partieron del monte de Jehová camino de tres días; y el arca de la alianza de Jehová fué delante de ellos camino de tres días, buscándoles lugar de descanso. 10:34 Y la nube de Jehová iba sobre ellos de día, desde que partieron del campo.

Aliá 6 · Números 10:35–11:29

10:35 Y fué, que en moviendo el arca, Moisés decía: Levántate, Jehová, y sean disipados tus enemigos, y huyan de tu presencia los que te aborrecen. 10:36 Y cuando ella asentaba, decía: Vuelve, Jehová, á los millares de millares de Israel. 11:1 Y ACONTECIÓ que el pueblo se quejó á oídos de Jehová: y oyólo Jehová, y enardecióse su furor, y encendióse en ellos fuego de Jehová y consumió el un cabo del campo. 11:2 Entonces el pueblo dió voces á Moisés, y Moisés oró á Jehová, y soterróse el fuego. 11:3 Y llamó á aquel lugar Taberah; porque el fuego de Jehová se encendió en ellos. 11:4 Y el vulgo que había en medio tuvo un vivo deseo, y volvieron, y aun lloraron los hijos de Israel, y dijeron: ¡ Quién nos diera á comer carne! 11:5 Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los cohombros, y de los melones, y de los puerros, y de las cebollas, y de los ajos: 11:6 Y ahora nuestra alma se seca; que nada sino maná ven nuestros ojos. 11:7 Y era el maná como semilla de culantro, y su color como color de bdelio. 11:8 Derramábase el pueblo, y recogían, y molían en molinos, ó majaban en morteros, y lo cocían en caldera, ó hacían de él tortas: y su sabor era como sabor de aceite nuevo. 11:9 Y cuando descendía el rocío sobre el real de noche, el maná descendía de sobre él. 11:10 Y oyó Moisés al pueblo, que lloraba por sus familias, cada uno á la puerta de su tienda: y el furor de Jehová se encendió en gran manera; también pareció mal á Moisés. 11:11 Y dijo Moisés á Jehová: ¿ Por qué has hecho mal á tu siervo? ¿ y por qué no he hallado gracia en tus ojos, que has puesto la carga de todo este pueblo sobre mí? 11:12 ¿ Concebí yo á todo este pueblo? ¿ engendrélo yo, para que me digas: Llévalo en tu seno, como lleva la que cría al que mama, á la tierra de la cual juraste á sus padres? 11:13 ¿ De dónde tengo yo carne para dar á todo este pueblo? porque lloran á mí, diciendo: Danos carne que comamos. 11:14 No puedo yo solo soportar á todo este pueblo, que me es pesado en demasía. 11:15 Y si así lo haces tú conmigo, yo te ruego que me des muerte, si he hallado gracia en tus ojos; y que yo no vea mi mal. 11:16 Entonces Jehová dijo á Moisés: Júntame setenta varones de los ancianos de Israel, que tú sabes que son ancianos del pueblo y sus principales; y tráelos á la puerta del tabernáculo del testimonio, y esperen allí contigo. 11:17 Y yo descenderé y hablaré allí contigo; y tomaré del espíritu que está en ti, y pondré en ellos; y llevarán contigo la carga del pueblo, y no la llevarás tú solo. 11:18 Empero dirás al pueblo: Santificaos para mañana, y comeréis carne: pues que habéis llorado en oídos de Jehová, diciendo: ¡ Quién nos diera á comer carne! ¡ cierto mejor nos iba en Egipto! Jehová, pues, os dará carne, y comeréis. 11:19 No comeréis un día, ni dos días, ni cinco días, ni diez días, ni veinte días; 11:20 Sino hasta un mes de tiempo, hasta que os salga por las narices, y os sea en aborrecimiento: por cuanto menospreciasteis á Jehová que está en medio de vosotros, y llorasteis delante de él, diciendo: ¿ Para qué salimos acá de Egipto? 11:21 Entonces dijo Moisés: Seiscientos mil de á pie es el pueblo en medio del cual yo estoy; y tú dices: Les daré carne, y comerán el tiempo de un mes. 11:22 ¿ Se han de degollar para ellos ovejas y bueyes que les basten? ¿ ó se juntarán para ellos todos los peces de la mar para que tengan abasto? 11:23 Entonces Jehová respondió á Moisés: ¿ Hase acortado la mano de Jehová? ahora verás si te sucede mi dicho, ó no. 11:24 Y salió Moisés, y dijo al pueblo las palabras de Jehová: y juntó los setenta varones de los ancianos del pueblo, é hízolos estar alrededor del tabernáculo. 11:25 Entonces Jehová descendió en la nube, y hablóle; y tomó del espíritu que estaba en él, y púsolo en los setenta varones ancianos; y fué que, cuando posó sobre ellos el espíritu, profetizaron, y no cesaron. 11:26 Y habían quedado en el campo dos varones, llamado el uno Eldad y el otro Medad, sobre los cuales también reposó el espíritu: estaban estos entre los escritos, mas no habían salido al tabernáculo; y profetizaron en el campo. 11:27 Y corrió un mozo, y dió aviso á Moisés, y dijo: Eldad y Medad profetizan en el campo. 11:28 Entonces respondió Josué hijo de Nun, ministro de Moisés, uno de sus mancebos, y dijo: Señor mío Moisés, impídelos. 11:29 Y Moisés le respondió: ¿ Tienes tú celos por mí? mas ojalá que todo el pueblo de Jehová fuesen profetas, que Jehová pusiera su espíritu sobre ellos.

Aliá 7 · Números 11:30–12:16

11:30 Y recogióse Moisés al campo, él y los ancianos de Israel. 11:31 Y salió un viento de Jehová, y trajo codornices de la mar, y dejólas sobre el real, un día de camino de la una parte, y un día de camino de la otra, en derredor del campo, y casi dos codos sobre la haz de la tierra. 11:32 Entonces el pueblo estuvo levantado todo aquel día, y toda la noche, y todo el día siguiente, y recogiéronse codornices: el que menos, recogió diez montones; y las tendieron para sí á lo largo en derredor del campo. 11:33 Aun estaba la carne entre los dientes de ellos, antes que fuese mascada, cuando el furor de Jehová se encendió en el pueblo, é hirió Jehová al pueblo con una muy grande plaga. 11:34 Y llamó el nombre de aquel lugar Kibroth-hattaavah, por cuanto allí sepultaron al pueblo codicioso. 11:35 De Kibroth-hattaavah movió el pueblo á Haseroth, y pararon en Haseroth. 12:1 Y HABLARON María y Aarón contra Moisés á causa de la mujer Ethiope que había tomado: porque él había tomado mujer Ethiope. 12:2 Y dijeron: ¿ Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿ no ha hablado también por nosotros? Y oyólo Jehová. 12:3 Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra. 12:4 Y luego dijo Jehová á Moisés, y á Aarón, y á María: Salid vosotros tres al tabernáculo del testimonio. Y salieron ellos tres. 12:5 Entonces Jehová descendió en la columna de la nube, y púsose á la puerta del tabernáculo, y llamó á Aarón y á María; y salieron ellos ambos. 12:6 Y él les dijo: Oid ahora mis palabras: si tuviereis profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él. 12:7 No así á mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa: 12:8 Boca á boca hablaré con él, y á las claras, y no por figuras; y verá la apariencia de Jehová: ¿ por qué pues no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Moisés? 12:9 Entonces el furor de Jehová se encendió en ellos; y fuése. 12:10 Y la nube se apartó del tabernáculo: y he aquí que María era leprosa como la nieve; y miró Aarón á María, y he aquí que estaba leprosa. 12:11 Y dijo Aarón á Moisés: ¡ Ah! señor mío, no pongas ahora sobre nosotros pecado; porque locamente lo hemos hecho, y hemos pecado. 12:12 No sea ella ahora como el que sale muerto del vientre de su madre, consumida la mitad de su carne. 12:13 Entonces Moisés clamó á Jehová, diciendo: Ruégote, oh Dios, que la sanes ahora. 12:14 Respondió Jehová á Moisés: Pues si su padre hubiera escupido en su cara, ¿ no se avergonzaría por siete días?: sea echada fuera del real por siete días, y después se reunirá. 12:15 Así María fué echada del real siete días; y el pueblo no pasó adelante hasta que se le reunió María. 12:16 Y DESPUÉS movió el pueblo de Haseroth, y asentaron el campo en el desierto de Parán.

Haftará (Profetas)

2:10 Canta y alégrate, hija de Sión: porque he aquí vengo, y moraré en medio de tí, ha dicho Jehová. 2:11 Y uniránse muchas gentes á Jehová en aquel día, y me serán por pueblo, y moraré en medio de ti; y entonces conocerás que Jehová de los ejércitos me ha enviado á ti. 2:12 Y Jehová poseerá á Judá su heredad en la tierra santa, y escogerá aún á Jerusalem. 2:13 Calle toda carne delante de Jehová; porque él se ha despertado de su santa morada. 3:1 Y MOSTRÓME á Josué, el gran sacerdote, el cual estaba delante del ángel de Jehová; y Satán estaba á su mano derecha para serle adversario. 3:2 Y dijo Jehová á Satán: Jehová te reprenda, oh Satán; Jehová, que ha escogido á Jerusalem, te reprenda. ¿ No es éste tizón arrebatado del incendio? 3:3 Y Josué estaba vestido de vestimentas viles, y estaba delante del ángel. 3:4 Y habló el ángel, é intimó á los que estaban delante de sí, diciendo: Quitadle esas vestimentas viles. Y á él dijo: Mira que he hecho pasar tu pecado de ti, y te he hecho vestir de ropas de gala. 3:5 Después dijo: Pongan mitra limpia sobre su cabeza. Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y vistiéronle de ropas. Y el ángel de Jehová estaba en pie. 3:6 Y el ángel de Jehová protestó al mismo Josué, diciendo: 3:7 Así dice Jehová de los ejércitos: Si anduvieres por mis caminos, y si guardares mi ordenanza, también tú gobernarás mi casa, también tú guardarás mis atrios, y entre estos que aquí están te daré plaza. 3:8 Escucha pues ahora, Josué gran sacerdote, tú, y tus amigos que se sientan delante de ti; porque son varones simbólicos: He aquí, yo traigo á mi siervo, el Pimpollo. 3:9 Porque he aquí aquella piedra que puse delante de Josué; sobre esta única piedra hay siete ojos: he aquí, yo grabaré su escultura, dice Jehová de los ejércitos, y quitaré el pecado de la tierra en un día. 3:10 En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, cada uno de vosotros llamará á su compañero debajo de la vid, y debajo de la higuera. 4:1 Y VOLVIÓ el ángel que hablaba conmigo, y despertóme como un hombre que es despertado de su sueño. 4:2 Y díjome: ¿ Qué ves? Y respondí: He mirado, y he aquí un candelero todo de oro, con su vaso sobre su cabeza, y sus siete lámparas encima del candelero; y siete canales para las lámparas que están encima de él; 4:3 Y sobre él dos olivas, la una á la derecha del vaso, y la otra á su izquierda. 4:4 Proseguí, y hablé á aquel ángel que hablaba conmigo, diciendo: ¿ Qué es esto, señor mío? 4:5 Y el ángel que hablaba conmigo respondió, y díjome: ¿ No sabes qué es esto? Y dije: No, señor mío. 4:6 Entonces respondió y hablóme, diciendo: Esta es palabra de Jehová á Zorobabel, en que se dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos. 4:7 ¿ Quién eres tú, oh gran monte? Delante de Zorobabel serás reducido á llanura: él sacará la primera piedra con aclamaciones de Gracia, gracia á ella.

Brit Hadashah (Pacto Renovado)

10:6 Empero estas cosas fueron en figura de nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. 10:7 Ni seáis honradores de ídolos, como algunos de ellos; según está escrito: Sentóse el pueblo á comer y á beber, y se levantaron á jugar. 10:8 Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veinte y tres mil. 10:9 Ni tentemos á Cristo, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes. 10:10 Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor. 10:11 Y estas cosas les acontecieron en figura; y son escritas para nuestra admonición, en quienes los fines de los siglos han parado. 10:12 Así que, el que piensa estar firme, mire no caiga. 10:13 No os ha tomado tentación, sino humana: mas fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis llevar; antes dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis aguantar.

11:1 Y ME fué dada una caña semejante á una vara, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y á los que adoran en él. 11:2 Y echa fuera el patio que está fuera del templo, y no lo midas, porque es dado á los Gentiles; y hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses. 11:3 Y daré á mis dos testigos, y ellos profetizarán por mil doscientos y sesenta días, vestidos de sacos. 11:4 Estas son las dos olivas, y los dos candeleros que están delante del Dios de la tierra. 11:5 Y si alguno les quisiere dañar, sale fuego de la boca de ellos, y devora á sus enemigos: y si alguno les quisiere hacer daño, es necesario que él sea así muerto. 11:6 Estos tienen potestad de cerrar el cielo, que no llueva en los días de su profecía, y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga cuantas veces quisieren. 11:7 Y cuando ellos hubieren acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá, y los matará. 11:8 Y sus cuerpos serán echados en las plazas de la grande ciudad, que espiritualmente es llamada Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fué crucificado. 11:9 Y los de los linajes, y de los pueblos, y de las lenguas, y de los Gentiles verán los cuerpos de ellos por tres días y medio, y no permitirán que sus cuerpos sean puestos en sepulcros. 11:10 Y los moradores de la tierra se gozarán sobre ellos, y se alegrarán, y se enviarán dones los unos á los otros; porque estos dos profetas han atormentado á los que moran sobre la tierra. 11:11 Y después de tres días y medio el espíritu de vida enviado de Dios, entró en ellos, y se alzaron sobre sus pies, y vino gran temor sobre los que los vieron. 11:12 Y oyeron una grande voz del cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube, y sus enemigos los vieron. 11:13 Y en aquella hora fué hecho gran temblor de tierra, y la décima parte de la ciudad cayó, y fueron muertos en el temblor de tierra en número de siete mil hombres: y los demás fueron espantados, y dieron gloria al Dios del cielo. 11:14 El segundo ¡ Ay! es pasado: he aquí, el tercer ¡ Ay! vendrá presto. 11:15 Y el séptimo ángel tocó la trompeta, y fueron hechas grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido á ser los reinos de nuestro Señor, y de su Cristo: y reinará para siempre jamás. 11:16 Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus sillas, se postraron sobre sus rostros, y adoraron á Dios, 11:17 Diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu grande potencia, y has reinado. 11:18 Y se han airado las naciones, y tu ira es venida, y el tiempo de los muertos, para que sean juzgados, y para que des el galardón á tus siervos los profetas, y á los santos, y á los que temen tu nombre, á los pequeñitos y á los grandes, y para que destruyas los que destruyen la tierra. 11:19 Y el templo de Dios fué abierto en el cielo, y el arca de su testamento fué vista en su templo. Y fueron hechos relámpagos y voces y truenos y terremotos y grande granizo.